Reacciones tristes a “Sigue, como si estuvieras viva”

El guapísimo autor y su novena novela.

El guapísimo autor y su novena novela.

Aunque la segunda parte de este post es más importante que la primera, egocéntricamente voy a empezar contandoos que estoy muy feliz y fuerte. No estaba así desde el año 2011, cuando publiqué en papel mi primera novela y me sentía capaz de cualquier cosa que me propusiera. ¡He vuelto a escribir y a publicar! He vuelto a recibir vuestra energía, la increíble energía que recibía cuando escribía algo que os gustaba mucho. Vuestra energía me hace sentir invencible y eterno. Se me nota en la mirada, en la sonrisa que adorna mi boca y nunca se va. Incluso, en mi forma de caminar. Un amigo de Gijón, el otro día me dijo:

—Pareces otro.

Me conoció antes de volver a escribir. Me conoció hundido, sin alma. Escribir para mí lo era TODO. Ser escritor, y poder vivir de ello, era lo que me otorgaba la documentación necesaria para seguir vivo. Lo que me excusaba para ocupar el mismo espacio en la Tierra que vosotros. Respirar vuestro oxígeno. Comer vuestra comida. Mi “sombra”, de la que hablo en “Sigue, como si estuvieras viva”, me había comido la cabeza, había conseguido quitármelo todo. Para colmo me empeñé en comenzar nuevas relaciones sintiéndome sin alma. Si ya ser escritor es un “empleo” incomprendido por los subhumanos que piensan que “escribir no es trabajar”, no sé si podéis imaginar cómo ha sido decir que soy escritor sin estar escribiendo, bloqueado, y sin vender libros. ¿Cómo parecer válido, laboralmente, para las parejas que he tenido y su entorno racista y clasista, que pensaban que yo era un “argentino” que quería vivir del cuento? Cómo pedir a la mierda que confiara en mí cuando ni yo mismo confiaba ya en mí.

¡Las sombras se dieron un festín conmigo!

Pero, en esos 4 días febriles, por Anáis, pillé una recortada y fui habitación por habitación, matando sombras a bocajarro.

Hice una matanza.

Ahora, vuelvo a ganar dinero escribiendo. Ahora, he vuelto a escribir algo que vale la pena.

Mi vida vuelve a tener sentido.

No sé si me clasificaré para la final del concurso… ¡lo deseo con todo mi corazón! Por sólo unos pocos días más, que yo consiga eso, está en vuestra mano. Éxclusivamente. Si me compráis todos la novela en digital por 2,99 (recordad que no hace falta ya tener un Kindle para leer un ebook, se puede lee online al segundo de comprarlo) o en papel, pasaré a la final seguro pues las grandes ventas siempre mandan. Ahora mismo, soy la quinta novela más vendida del concurso, la segunda mejor valorada por los lectores y la número 1 en ventas en la maravillosa categoría “Ficción metafísica y visionario”. Toma ya. He conseguido eso con una novela que escribí en 4 días.

Podéis comprarla, pinchando aquí. Muchísimas gracias.

Bueno. Tras contaros lo bien que me siento y pediros por favor vuestro apoyo, voy a contaros algo bastante triste e importante. Al final de la novela puse mi email por si algún lector quería contarme algo o había detectado alguna errata. Bien. No paro de recibir emails así de tristes:

En rojo he tapado cosas para que su sombra no la identifique (por si lee mi blog)

En rojo he tapado cosas para que su sombra no la identifique (por si lee mi blog)

He mirado el Facebook de esa persona y tiene el potencial de ser una gran artista. Mi consejo para todas las personas que viven bajo el yugo de sus “sombras” es que os alejéis de ellas, pacificamente pero fríamente como robots, cuanto antes, para siempre.

No tengáis miedo. Alejáos de vuestra “sombra” cueste lo que cueste.

Dentro de cada uno de vosotros tenéis lo necesario para salir adelante. No lo dudéis. Es imposible que con vuestro arte interior o con ese proyecto que no para de rondaros por la cabeza, os vaya mal en la vida.

Repito: es totalmente imposible.

Lo repito otra vez por si estás tan tonto/a como lo estaba yo: es totalmente imposible que te vaya mal. Da igual que tú no confíes en ti mismo. Que te hayan convencido que eres una mierda. No lo eres. Tienes algo dentro de ti que es inmenso. Algo por explotar que es acojonante.

¡No, Peter Pan! ¡Aléjate de Wendy! ¡Mucho mejor sin sombra!

¡No, Peter Pan! ¡Aléjate de Wendy! ¡Mucho mejor sin sombra!

Por supuesto, no esperes que al día siguiente de dejarlo todo y comenzar a trabajar en tu sueño te vaya bien. Te va a ir fatal. Vas a estar solo. Vas a pasar hambre. Frío. Te van a entrar ganas de suicidarte, quizas. Vas a ver una cara en el espejo de gilipollas, enorme, cuando te mires al espejo.

Pero pasa de todos esos pensamientos. Tú sigue. Empeñado. Empeñada. Lo que te ocurre es que estuviste mucho tiempo bajo el yugo de tu sombra. Aunque ella no esté, sigues recordando sus palabras. Te prometo que, un día, te levantarás de la cama y su voz ya no estará. Habrá otra voz. Tu voz. La voz que te quiere. La voz que te va a decir por dónde ir. La voz que cuidará de ti.

Quizás no vivas en una casa tan grande como antes. Quizás ya no tengas un colchón de pasta en el banco. Quizás todos tus amigos y familiares se alejen de ti o no paren de repetirte que estás loco. Quizás tu ex invente mentiras sobre ti y te haga quedar como una puerca o un loco delante de un montón de gente, injustamente.

Hazme caso: aléjate de las sombras. Aléjate de todo aquel ser que te grite, que te falte al respeto, que te diga cosas como “no es posible”, “sé realista”, “se van a reír de ti”, “eres fea”, “no lo vas a conseguir”, “prepárate más”, “busca un empleo estable primero”, “no eres tan bueno como crees”, “estás loco”, “no sabes vestirte”, “sólo yo importo, no tú”, “hablas mal”, “eres idiota”, “nadie te va a comprar nada”…

Hazme caso, por favor. Aunque no confies en ti misma, hazlo. Lánzate.

Hay una ley cósmica. En serio: “el que lo hace, lo consigue”. Tú, métele tiempo y energía a tu proyecto. Lánzalo cuanto antes, ya lo irás modificando sobre la marcha. Cuanto antes lances tu proyecto al áire, antes vas a vivir de él. No esperes triunfar en el segundo uno (aunque quizás pase). Tú, aprieta el culo y empieza a caminar, a gritar, a crear. Con TODA LA CARA DURA DEL MUNDO. Sin verguenza. Lo vergonzoso es que te quedes al lado de alguien que te grita, te ningunea, te pega, te anula. Lo vergonzoso es que te pudras en un empleo que no te gusta. Que cuides de tu cadaver. Roba, miente, mendiga. Pero no te alejes de tu proyecto.

Métete esto en la cabeza: no estás obligada a ser la número 1 en lo que haces.

Puedes ser la número 10.456. Si consigues llegar a ser ese número: serás millonaria.

Y si eres la 10.000.345 vivirás de puta madre de tu trabajo.

Y si eres la número 500 millones que peor hace ese trabajo… aún te dará para vivir e irte de vacaciones a Canarias de vez en cuando.

Lo que no te tienes que quedar nunca, NUNCA, es al lado de tu sombra.

La buena vida es realización personal, amar, follar, reír, vivir el arte y la playa.

No quedarse en casa viendo la tele. Al lado de tu sombra. Siendo vestida por ella. Reprimida. Ninguneado.

Hay un sitio para que empieces. Estoy seguro. Quizás una habitación en casa de tus padres. O de una prima. O quizás tienes algo de dinero para estar un año y pico por tu cuenta. Un lugar para empezar, un lugar tranquilo donde empezar a hacer lo que te gusta y no parar.

No tienes límites. No los tienes. Aunque tú creas que sí. Puedes progresar todo lo que te apetezca. Sólo tienes que echarle horas. Deja de hablar y de planear. Siéntate. Haz. Piensa mientras no paras de hacer cosas, de crear contenido, de tratar de venderlo. Agótate cada día. Explótate. Vete a dormir sólo cuando se te cierren los ojos de cansancio. De que ya no puedes más. Come menos. Trabaja más.

No. No eres “demasiado” mayor. Sólo cuando mueres es demasiado tarde. Para cada edad hay un éxito. Cada edad tiene su belleza, su público, su éxito.

Te prometo que todo se va a ir arreglando, poco a poco. Irás llegando a tu lugar, a tu paraíso. Aparecerán las personas que amen tu cuerpo, correctamente. Y que cuiden y ansien tu corazón. Aparecerán tus lectores, tus clientes, tus patrocinadores. Empezarás a florecer. Y, cuando más florezcas, más amor, más dinero, mas energía buena podrás devolver al mundo.

Os lo jura un tipo, que no es tan brillante como vosotros, y que ha pasado por todo eso. Que también se sentía viejo e inútil.

Al que aún le toca progresar mucho.

Lo váis a ver.


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¿Se la chupas a tu “sombra” y no te das cuenta? ¿Eres esclavo de una sombra que te llama gordo y desprecia? ¡Que se la chupe su tía!

¿Se la chupas a tu “sombra” y no te das cuenta? ¿Eres esclavo de una sombra que te llama gordo y desprecia? ¡Que se la chupe su tía!

Rafael Fernández (Rey del Cosmos)