¡Gracias, FaceApp!

Yo. Hoy.

Yo. Hoy.

Tengo que dar las gracias a los rusos por haber creado FaceApp. Verme viejo me ha animado muchísimo. Primero, porque (ridículamente) ya me veía viejo a mis 45 años. Sentía que había llegado a mi final. Y qué va. Seré viejo cuando sea así:

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¡Todavía soy un chavalin! Recuerdo lo que me decía un viejo, hace tiempo en la sauna de un gimnasio, al que le acababa de contar mis problemas de recién divorciado. Él me decía que yo aún estaba en la flor de mi vida, que aún podía encontrar pareja, alguien que me amara, incluso tener una familia. Le miraba, pensando que me estaba mintiendo, por pena:

—¡Pero si ya tengo 45 años! ¡Soy un viejo! —pensaba.

La FaceApp me ha hecho ver la realidad. Por supuesto que ahora no soy un viejo. Pero sí, voy a ser un viejo… ¡un viejo super sexy!

Viejo XXX

Viejo XXX

La FaceApp me ha revelado mi posible futuro físico. ¡Estoy tremendo! A esa edad, sobre todo si soy millonario gracias a las superventas de mis libros, voy a ligar mucho más que ahora. Supongo que en esa época andaré con la santa viagra. Así que podré follarme a todo lo que se me ponga por delante, no cómo ahora, que sólo se me levanta si siento amor. Cuando empiece con la viagra, podré contentar a todas mis fans, me gusten o no. Porque si una fan ha comprado mis libros creo que merece mi polla, follarse a su ídolo, y me jode mucho no poderlas contentar por culpa de que no las desee por ser feas, cojas o viejas. Creo que todos los artistas increíbles y gente muy guapa tendría que dar sexo obligatoriamente a todo aquel que se lo pidiera y fuera buena persona. Todos tendríamos que tener el derecho de follar con Beyoncé o con Leonardo DiCaprio… Joer… ¡tengo ganas ya de ser ese anciano! ¿Qué escribiré por ese entonces? Me imagino escribiendo novelones que detengan el mundo. No sé por qué diablos pensaba que ya estaba en el final de mi vida, que lo había dado todo literariamente, que mi carrera había terminado… supongo que por culpa de la tristeza de mi divorcio. Miro esa foto en la que salgo viejo de verdad y veo todos los años que tengo por delante, todas las cosas que puedo conseguir. Ya no tengo 45 años, ahora es “sólo tengo 45 años”… Mi abuelo murió a los 96 años. Hasta esa edad aún le funcionaba la cabeza perfectamente para publicar cada semana en el periódico de la ciudad en la que vivía. ¿Conseguiré yo eso? ¡Lo voy a intentar! No fumo, no bebo alcohol (salvo cuando quedo con una chica del Tinder para no parecer un flojo). Voy a hacer más deporte, a tratar de fortalecer mi cuerpo más: mi abuelo murió porque, desafortunadamente, se cayó, tropezó, se rompió un hueso, lo tuvieron que operar y se infectó. Su sistema inmunitario no lo resistió. Mi abuelo era antideporte y, que yo recuerde, no cuidaba su alimentación. Bebía. Los 8 libros que tengo publicados hasta la fecha, no serán nada con los ¿50? que publicaré en los 35 años siguientes… ¡Ya lo veréis! Nunca voy a dejar internet, incluso cuando muera encontraré la forma de seguir actualizando desde el Infierno. ¡Aún tengo mucha carrera por delante! ¡Aún no he llegado al final de nada! ¡Aún puedo llegar mucho, mucho, mucho más lejos! ¡Hasta donde yo quiera! Soy mi único límite.

El otro día me saqué esta foto en la playa y sentí vergüenza:

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Me vi flaco, flojo, inofensivo. Pensé:

—Bueno, Rafa. Es que ya tienes 45 años. Ya no puedes forzar mucho el cuerpo. Esto es lo que hay.

Pero, ahora, gracias a la FaceApp he visto que de viejo nada ¡Ya veréis el próximo verano como voy a estar! ¡Ya empecé a entrenar duro! Voy a conseguir un cuerpo fuerte, resistente, poderoso… ¡Voy a estar mejor que nunca! ¡Quiero brillar más cada año hasta que nadie pueda mirarme de la luz que desprendo! Quiero ser un viejo feliz, de éxito, que ayude a la gente, altruista, filántropo, quiero escribir libros aún más increíbles. Quiero que, cuando muera, el planeta Tierra, entero, llore a lágrima viva porque ha muerto el artista más querido de la historia de la humanidad, quiero que el planeta Tierra se pregunte cómo seguir girando.

También estuve divirtiéndome, pensando historias mientras iba al super a comprar una latita de comida para Anais… que por cierto, así está mientras escribo este post-chorra:

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Sabéis que con FaceApp, además de hacerte viejo, puedes hacerte joven. Estuve imaginando cuando, en el futuro, sólo apretando un botón del móvil, podamos transformar nuestro físico realmente, de forma instantánea, como en la aplicación. Parecer joven a los 80, ir a una discoteca si quieres:

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O jugar un partido de fútbol como si tuvieras 22 años. Nos doparíamos, de forma inofensiva para nuestra salud y tendríamos la velocidad y potencia de Cristiano Ronaldo durante unas horas. O, al revés, que un quinceañero, por morbo, vaya a una residencia de ancianos, reconvertido en viejo, para enamorar y follar a una de 90 y conseguir su herencia. O para conseguir un trabajo en la universidad o, para que en las reuniones de trabajo, a la hora de vender un producto a una compañía, lo tomen más en serio.

Cada mañana nos levantaríamos y pensaríamos:

—¿Qué edad me apetece tener hoy?

Ese día, sí que la edad, dejará de importar… hasta el día que muramos.

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