Os enseño mi nueva casa:

Os voy a contar mis cosas.

Os voy a contar mis cosas.

Recapitulemos. Conocí a una chica que me volvió loco. Me invitó a vivir con ella a Gijón. Dejé el pueblo de Valencia donde vivía en un ático sensacional. Estuvimos un mes juntos y la relación terminó. ¿Me arrepiento? Pues no.

1.-Prefiero vivir apasionadamente que con miedo y mil precauciones. Flipé con permitirme tomar la decisión de dejarlo todo por ella como si fuera un quinceañero. ¡Lo volvería a hacer! Además, viví otro lote de experiencias patéticas para mi siguiente libro de Sigmundo. Va a ser un libro muy, muy divertido.

2.-Desde que dejé Asturias en 2016 me propuse volver. Amo su clima para escribir. Amo la lluvia, el frío, el calor agradable en verano, sus gentes, la comida... Es cierto que mi plan soñado era volver a instalarme en el campo o “prau”, como dicen por aquí. No obstante, sin pareja, vivir en una aldea, o en mitad de la naturaleza, no es viable para mi salud mental. Pasaría demasiado tiempo solo, terminaría saliendo desnudo por el bosque para follar con jabalíes y para hablar con los árboles sobre Garcilaso de la Vega. Por ahora, vivir en el centro de Gijón es lo mejor para mí. A ver si hago un grupo de amigos.

Cuando empecé a buscar piso para irme de la casa de la chica de la que me enamoré me encontré que, en verano, alquilar algo en Gijón es complicado. Sobre todo si deseaba (como era mi propósito) vivir cerca de la playa de San Lorenzo, que está en plena ciudad y que me recuerda mucho a Las Canteras, la playa de la isla en la que nací:

Playa de San Lorenzo: ayer domingo estaba así de llena.

Playa de San Lorenzo: ayer domingo estaba así de llena.

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Como no tengo coche, no puedo dejar demasiado tiempo sola a Anais (se pone histérica, con tanta mudanza, además de por su edad), vivir cerca de la playa me solucionaba el verano. Y en invierno, pasear y oler el mar me despejará y regenará la mente para escribir. Vivir cerca de la playa era mi objetivo número 1. El problema: que la mayoría de los caseros te lo alquilan sólo de septiembre a junio o, pagando, julio y agosto, a 1.500 euros, mes... ¡como mínimo! El resto del año, el alquiler suele estar comprendido entre 450 y 550 euros. Estoy hablando de minipisos de un dormitorio, con baño y salón-cocina… busqué y busqué, hasta que me cansé y tiré la toalla.

—¿Te importa que siga viviendo en tu casa hasta septiembre y te pago a ti una renta? —le propuse a la chica.

—¡Puedes quedarte el tiempo que quieras!

—Pues, ok…

Sabéis de sobra como es la vida: cuando dejas de buscar algo, aparece. Al día siguiente, a primera hora de la mañana, me llamaron de una agencia para enseñarme un piso. Les dije que ya no estaba interesado, insistieron. Era en el barrio que yo quería, una casa de 3 habitaciones. Alquiler: 525 euros al mes. Todo el año. La única pega: como no tengo nómina me pedían que pagara todo el año por adelantado. Lo fui a ver y… ¡me lo quedé! ¡Ahora estoy pelado!

Es el piso más pequeño en el que he vivido en mi vida. Pero me gusta mucho y me siento genial aquí. Bueno, lo único que no me gusta es el color de las paredes, los sofás y el mueble de la tele. El resto: justo lo que buscaba: funcional, pequeño, con buenas calidades y super bien situado. Estoy a 5 minutos (caminando) de la playa. ¡Y tengo un Alimerka debajo de mi casa! Os lo enseño:

La otra noche regresé un poco borracho a casa. Miré a ese escaparate, vi como una niña flotando, mirándome y me acojonó bastante.

La otra noche regresé un poco borracho a casa. Miré a ese escaparate, vi como una niña flotando, mirándome y me acojonó bastante.

El portal. Está reformado y me mola.

El portal. Está reformado y me mola.

El salón que no me gusta mucho. Parece el salón de un fumeta.

El salón que no me gusta mucho. Parece el salón de un fumeta.

Trataré de arreglarlo, más adelante, con unos forros marrones y elegantes para los sillones. Quizás una alfombra.

Trataré de arreglarlo, más adelante, con unos forros marrones y elegantes para los sillones. Quizás una alfombra.

Es colocar parte del stock de mis libros publicados en un lugar a la vista, y ya me siento como en casa.

Es colocar parte del stock de mis libros publicados en un lugar a la vista, y ya me siento como en casa.

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¡Pero a Anais Nin le encanta! ¡Es su lugar preferido de la casa!… Mi compañera ya ha superado los 15 años… supongo que no le quedará mucho, así que estoy tratando de darle toda la paz y felicidad que puedo.

¡Pero a Anais Nin le encanta! ¡Es su lugar preferido de la casa!… Mi compañera ya ha superado los 15 años… supongo que no le quedará mucho, así que estoy tratando de darle toda la paz y felicidad que puedo.

Mi dormitorio… aún es virgen. Aún no he follado aquí con nadie.

Mi dormitorio… aún es virgen. Aún no he follado aquí con nadie.

El resto de la casa sí que me gusta bastante.

El resto de la casa sí que me gusta bastante.

Mi nueva zona de escritura: aquí haré magia. Ya lo veréis.

Mi nueva zona de escritura: aquí haré magia. Ya lo veréis.

El material para mandaros mis libros. A ver si me compráis uno para leer en la piscina. Compradme  “Prostituto de extraterrestres”.

El material para mandaros mis libros. A ver si me compráis uno para leer en la piscina. Compradme “Prostituto de extraterrestres”.

Dentro de ese armario, más stock de  mis libros .

Dentro de ese armario, más stock de mis libros.

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El cuadro que le compré a  Rocío Galindo  (que además de vender cuadros increíbles, vende muñecas, todo lo hace ella).

El cuadro que le compré a Rocío Galindo (que además de vender cuadros increíbles, vende muñecas, todo lo hace ella).

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¡Pues eso es todo! Cerca de la playa de San Lorenzo, hay una playa en la que se permiten perros:

¡Esta!

¡Esta!

Y trato de ir cada día, un ratito.

Y trato de ir cada día, un ratito.

¡Comienza mi etapa en Gijón! ¡Espero quedarme aquí, si no muchos años, toda la vida! Espero volver a centrarme en mi literatura y volver a vivir de ella, como he estado haciendo durante 13 años… hasta que me separé, me hundí y dejé de trabajar y de publicar.

¡A ver si resurjo de una puta vez!

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