A partir de ahora me llamo Falo

¡Qué guapo y lindo que soy! ¡Como brillo!

¡Qué guapo y lindo que soy! ¡Como brillo!

La historia de amor que me trajo a Gijón terminó para siempre. Sin embargo, ahora comienza mi historia de amor con esta ciudad. Me quedo a vivir aquí un año como mínimo: mañana o pasado os enseñaré mi nuevo hogar (ya firmé el contrato de alquiler). Estoy super feliz por el cambio. Requena era un pueblo maravilloso, con gente increíble que vivirá para siempre en mi corazón, sin embargo, en esta época de mi vida necesito vivir en una ciudad muy poblada. Tengo que relacionarme más. Gijón tiene una gran movida cultural, una playa increíble en plena ciudad, la gente es super maja, las temperaturas en verano no son extremas (odio el sudor para escribir, amo la lluvia) y, el invierno no es tan frío como el que viví en Paredes o en Requena, que muchas tardes estábamos a -3 grados y, por las noches, era como estar con John Snow custodiando el muro. Cuando viví en Asturias, hace años, vine un par de veces a Gijón y la verdad es que no me gustó demasiado. Mi error fue no visitar el barrio en el que ahora voy a vivir: la arena. Cada día doy un paseo con Anais por la playa, hasta la iglesia y luego me pierdo por las calles de Cimadevilla. Otros días, caminamos hasta el enorme parque Isabel la Católica y nos tumbamos en una toalla a tomar sol y a leer un libro mientras escuchamos a las gallinas, los patos, etc. Con cositas así de simples, soy feliz.

El paseo maritimo tiene casi 3 kilometros.

El paseo maritimo tiene casi 3 kilometros.

Como hasta ahora he estado viviendo en la casa de la chica por la que vine, no he quedado con nadie aún. No tengo ni amigos por aquí. Pero ya me bajé otra vez el Tinder y en breve comenzaré a quedar con gente. La relación con la chica terminó hace semanas pero me parecía feo quedar con una chica, siquiera para tomar un café, mientras siguiera viviendo bajo el mismo techo que ella. No estoy tan desesperado y también necesitaba unas semanas para reponerme del desengaño amoroso. Ya soy un especialista en el tema de recomponer mi corazón. Ahora me digo:

—”Que una historia de amor termine sólo significa que viene la siguiente”.

Y, cada vez, mis historias de amor son mucho mejores. Hago scroll por las fotos de mi iPhone y alucino con todo lo que he vivido en el año que llevo divorciado. Valencia, Zaragoza, Jaca, Albacete, Bilbao, Barcelona, Madrid, Gijón… En mi corazón siento que he tenido un año de mierda pero mis ojos ven otra cosa. Un año repleto de VIDA. Cuando estaba casado me pasaba el día encerrado en casa, cuidando a mi ex esposa. Por cierto, en Gijón voy a llamarme Falo. ¿Por qué?

Mi Tinder. Podéis reíros de mí.

Mi Tinder. Podéis reíros de mí.

la descripcion de mi tinder.jpg

¡Porque fue mi primer nombre! No sé si sabéis que mi padre era asturiano. Me puso su nombre: Rafael. En Asturias a los rafaeles se les llama Falo. No sé porqué. Sin embargo, yo vivía en Canarias:

—¿Sabes lo que significa Falo? —me preguntó uno de mis tíos canarios, cuando yo tenía 5 años.

—No.

—Pene. Tu nombre es eso que agarras para hacer pis.

—¿El pipí? —pregunté, completamente horrorizado.

—Sí —contestó riéndose de mí.

Me puse a llorar. A partir de entonces, dejé de responder cuando me llamaban Falo. Recuerdo que mi madre se enfadó con ese tío, por decirme eso. A ella le gustaba llamarme así. Y joder… viendo en lo que me he convertido… ¿No hubiera sido maravilloso que me hubiera seguido llamando así? Ahora escribo libros semipornográficos, bestiales… Falo Fernández, Pene Fernández… hubiera sido un nombre genial para firmarlos… ¿A qué sí?

Es tarde ya: he sacado ocho libros. Pero, mientras viva en Asturias y como empiezo de cero, cuando la gente me pregunte cómo me llamo, diré:

—Falo.

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