Vuelvo el 1 de julio y me pongo al día con todas mis promesas.

Amigos:

Desde que me separé y luego me divorcié, no he sido yo. Lo sabéis bien. Como buen escritor, soy un tipo muy sensible y el fracaso de mi matrimonio, al que me entregué al completo, me pasó una factura anímica muy, muy grande. Me destrozó. En 7 años casado, publiqué 8 libros. En los dos últimos años, ni uno. Y eso que escribir es lo que más me gustaba hacer del mundo.

Algo se rompió dentro de mí. Escribir dejó de tener sentido.

He estado tratando de resurgir, de volver a ser yo… sin éxito. Lo he intentado hasta la desesperación. De todas las maneras que se me ocurrieron. Incluso volviendo a ser Sigmundo, como tanto me pedistéis. Probé, no me sentó nada bien. Comprendí que necesitaba ayuda urgente. Y me ayudasteis lo que pudistéis. Pero hasta que reapareció Peter en mi vida, no empecé a levantar cabeza de verdad. Él me dio seguridad y un cariño de amigo que me hizo ponerme de píe. Y ahora… ha aparecido ella. Julia.

Empezamos a hablar hace un mes y medio. La cosa fue creciendo más y más… hasta que no pude resistirme a tomar un avión e ir a conocerla en persona. Nunca olvidaré la primera vez que, cara a cara, la vi. Se bajó de su cochazo, un Audi inmenso, raspado por los lados. Llegó tarde al aeropuerto, por mi culpa (le dije mal la hora). Cuando se enteró de mi error, voló por la autopista. Al verme, esperándola en la parada del autobús, frenó en seco. Salió del coche y tuve la sensación de que, de pronto, yo formaba parte de una película de Tarantino o de una serie de detectives de los años 70, tipo Starsky y Hutch. Del coche, vi salir a una rubiaka vestida de negro, en botas. Menudas tetas, menudos ojazos azules, menuda melena. Un bajo funky, cañero, salía de su radio. Sólo le faltó sacar una Smith & Wesson Modelo 29 del bolso y dispararme en la frente, llamándome escoria.

Hubiera muerto feliz. Sonriéndole.

A los 5 minutos nos estábamos comiendo la boca dentro del coche, desesperados.

¿Sabéis? Creo que la solución a mis problemas no era cambiar, tratar de no volver a cometer mis mismos errores… no. La solución a mis problemas es no dejar de ser yo. Incluso, serlo aún más. Sin control. ¿Me gusta amar, cuidar, ayudar a brillar y darme al 100%? Pues voy a volver a hacer eso al 1.000%. El problema nunca pudo ser amar, entregarme, ser leal. El problema fue que lo he estado haciendo con personas que no estaban a la altura. Me he llenado de miedos y de fracasos que no eran ni mis fracasos ni mis miedos. Eran sus miedos y fracasos. Yo lo había hecho todo perfectamente bien. Mi mente decía que cambiara, que reprimiera mi corazón, que me volviera un hijo de puta frío, cobarde y vulgar: así podría sobrevivir en este mundo de subhumanos. Mi corazón, me pedía que lo dejara brillar, valiente.

Ha ganado mi corazón. Y ella tiene un corazón tan grande, o quizás más grande aún, que el mío.

Este martes, Anais y yo dejamos Requena, y nos vamos a vivir con Julia, a su casa, a Gijón, con su perra. Sí. Sólo hemos pasado dos noches juntos. Sólo dos noches. Sí, estamos seguros de que no nos equivocamos. Estamos locos de amor, somos valientes, adultos. Ahora somos una pareja de detectives muy duros.

¿Cómo la conocí?

Por el Facebook. Ella había leído mi blog. Me agregó una noche y, nada más ver su foto, dije en voz alta: “Esta es”. Nunca me había pasado algo así. Estaba seguro que era la persona que llevaba toda la vida esperando. Hasta vivía en Asturias (si eres fiel lector sabes que amo y me moría por volver a vivir en ese paraíso del que nunca quise irme). Me pareció un sueño hecho realidad.

¿Qué edad tiene?

Mi edad. Nacimos el mismo año (si eres fiel lector sabes que siempre deseé casarme con alguien de mi edad, no me atraen las jovencitas).

¿Cómo es ella por dentro?

Fantástica. Inteligente. Creativa. Fuerte. Cariñosa. Apasionada. Muy trabajadora. Valiente. Dulce. Sabe perfectamente lo que quiere.

¿Os vais a casar?

Sí. Dentro de 6 meses.

¿Estás loco?

No.

¿Y ella?

¡Tan loca como yo!

Os contaré más cosas dentro de un mes. Dadme este tiempo: tengo que ponerme al día con los dos libros que prometí publicar y que tengo casi a punto. ¡Se me cae la cara de la vergüenza! ¡Perdón! ¡Perdón! He estado inútil. Tengo que mudarme, asentarme. Encontrar mi equilibrio, mi sitio para escribir, de nuevo. Dadme este mes y, a la vuelta, os encontraréis en esta página al escritor de siempre: pero ultramejorado.

Os lo prometo.

P.D.-Cualquier duda, escribidme a mi email: ezcritor@gmail.com o chateadme por Facebook.

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