¡Divorciado!

En la notaría, esperando firmar los papeles del divorcio.

En la notaría, esperando firmar los papeles del divorcio.

Acabamos de firmar los papeles. Ya es oficial: estamos divorciados. Ha sido un acuerdo amistoso en el que ninguno le pide nada al otro. El acuerdo no llevaba ni al folio y medio. Por un momento se me pasó por la cabeza solicitar que me devolviera al gato (sigo soñando con él casi cada día) y mi equipo de edición y grabación (que está a mi nombre) para venderlo (ya sabéis que ando muy escaso de dinero) pero sé que ella lo sigue usando y, aunque seguro que puede comprarse otro sin problema porque no para de triunfar, preferí pasar página cuanto antes y no hacer un circo. Llevaba esperando firmar el divorcio desde octubre del año pasado. Mi cabeza lo necesitaba. Hoy por fin, paso página.

En la notaría sucedió algo gracioso: todo el mundo me miraba como queriendo leer mi cara. No encontraron nada. ¿Qué buscaban? ¿Tristeza? ¿Locura? ¿Angustia? Ellos sabían que estaban ante un momento especial de la vida de otra persona. Esperaban alguna reacción que les dijera cómo me sentía. Pero para mí, fue un trámite frío aunque necesario: todo había terminado hace mucho. El corazón me latió un poco deprisa al entrar en el despacho, se me pasó rápido. Estuve muy tranquilo y con una sonrisa paciente en la notaría. Como una planta. Creo que se sorprendieron y nos miraron con admiración por tener un divorcio tan amistoso y civilizado. Creo que no se lo creían.

Me había levantado de la cama feliz, cantando. No sé engañarme a mí mismo. Si me levanto feliz y contento es porque me sentía feliz y contento: sabía que hoy firmábamos, que había decidido lo correcto. No pelear, dejar pasar, olvidar. Ya me las arreglaré.

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Han sido 8 años junto a ella. Ha florecido, ha logrado su sueño, estoy orgullosísimo de ella y de haber sido parte de esa metaforfosis. Yo publique 8 novelas, logré cosas que no había logrado antes, me demostré lo que valgo, la fuerza que tengo y, los primeros años, ella me llenó de la energía que necesitaba. Es cierto que, tras dejarla, me ha costado un montón volverme a ponerme en marcha y que he sido bastante patético, caí en un pozo de tristeza, mi mundo se puso del revés. Tengo que volver a ponerme las pilas, renacer: me espera un montón de vida por delante, he de responder a los retos a no ser que prefiera vivir por siempre como un miserable y he de quererme más. Por supuesto que quiero volver a casarme. Valió la pena el sufrimiento y las decepciones finales. 8 años casado, 6 años maravillosos, 2 malos. Me salen las cuentas. Voy a seguir apostando por el amor porque es lo que soy. No disfruto siendo un golfo ni en el poliamor. Espero encontrar a mi compañera definitiva. Es maravilloso estar enamorado, vivir una rutina junto a alguien que amas, florecer juntos. He aprendido un montón de cosas, no volveré a caer en los mismos errores. Y si vuelvo a divorciarme pues… volveré a casarme.

Esta es la última vez que escribo sobre mi ex esposa. No, no escribiré ningún libro sobre ella a lo Sigmundo. Adiós, S, y GRACIAS. Te deseo todo el éxito, amor y salud del mundo. Si un día necesitas lo que sea, aquí me tienes.

¿Y ahora? Este viernes es clave. Ha llegado a mi vida alguien excepcional que está dispuesto a sacarme de mi pozo de miseria. Ya lleva dos semanas apoyándome y haciéndome de coach, tras rogárselo yo (porque no tengo fuerzas para salir solo de mi pozo de tristeza, siento decepcionaros). Está funcionando. Si todo sale como lo previsto, este viernes sabré si me voy a vivir a Madrid y si es el fin de mi mala época económica, ya que me ha ofrecido un trabajo allí (un trabajo que me permite seguir escribiendo novelas las 24 horas del día). No quiero adelantar nada, porque muchas veces las puertas, cerrándose, me han roto la nariz justo cuando pensaba que estaba entrando en un lugar increíble. Pero todo apunta que, esta vez, El Rey del Cosmos se ha puesto de mi lado. Que está cansado de verme tirado en el suelo, que quiere que regrese a Madrid, donde viví tantos años y me fue tan bien. Y, en esta ocasión, el Rey del Cosmos no soy yo. Es…

…¡os lo contaré pronto!

…¡os lo contaré pronto!