La hoja de Ramón

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Hoy bajé a Valencia a entrevistar al escritor Ramón De Aguilar Martínez. Antes de comenzar la entrevista me fijé en una vulgar hoja de árbol que tenía enmarcada en una pared. Extrañado, le pedí que me explicara porqué la tenía colgada e inmediatamente, olí una buena historia y comencé a grabarlo, a la vez que cerraba la ventana de la calle para evitar el ruido de fondo. Me equivoqué. No era una vulgar hoja. No era una buena historia. Era una gran historia:

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“Fue hace muchísimos años, en uno de esos momentos de la vida en los que crees que no hay salida, en los que todo se pone negro. Me fui a Barcelona a vivir a una pensión, no tenía ni para pagarla. Salí del metro, con la angustia de que no sabía ni que iba a comer mañana… tú habrás vivido eso también, Rafa… y de pronto una hoja de un árbol me pegó en la cara. Tomé esa hoja y pensé: voy a recordar este momento. Llegué a la habitación de la pensión y la colgué con una chincheta en la pared, pensando: “seguro que vendrá un día que recordaré este momento de incertidumbre y dudas y me reiré; cuando pase todo esto, miraré esa hoja y recordaré que siempre se sale adelante, incluso de lo más oscuro”. Tengo esa hoja ya desde hace 40 años. Siempre que me mudo a una casa nueva, lo primero que hago es colgar esa hoja en la pared. Cuando estoy mal, la miro y me río”.

Mañana, Ramón, subirá a su Facebook la entrevista que le hice. Seguidle para verla, que vale la pena. Pero, pinchando aquí, podéis ver el vídeo-adelanto donde cuenta esta vivencia suya: