Los 5 mandamientos de mi felicidad.

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Los años de tu vida van pasando. En algún momento de tu vida adulta, te miras en un espejo. Esa visión que te devuelve el espejo, te sacude. Descubres, sin mentiras, en qué te has convertido. De pronto, te encuentras contigo mismo, como quien se encuentra por casualidad con un conocido, tras tantos años sin verlo. Esa visión, ver en qué te has convertido, te hará dichoso o un amargado a partir de ese momento.

Lo que te rodea, quién te rodea, la salud que tienes, las vivencias que coleccionas en tu álbum de fotos y qué cosas has de hacer, cada día, para conseguir la pasta que necesitas para vivir son las cosas que provocan que en tu mente florezca un jardín o un solar, oscuro y abandonado, donde ocurren cosas terribles a cada momento, cuando menos lo esperas.

El año que acaba de terminar ha sido horrible para mí. Toqué fondo. Algunas personas lo han aprovechado para decirme “te lo dije”, descalificarme y tratar de hundirme más aún por mi filosofía de vida, lo que llevo haciendo desde que dejé la casa de mis abuelos: luchar por mis sueños. Ahora que me ven en el suelo, esa gente se ha acercado a pisarme. Cuando estaba bien, o muy bien, estaban desaparecidas, no se atrevían a hablarme. Esa gente no sabe porqué estoy así ahora: no conocen ni la mitad de la historia, no saben las cosas preciosas qué hice o intenté hacer. No saben cuál fue el error que en el 2018 me aplastó.

Tampoco saben que con cada descalificación que me hacen, arrojan luz sobre mí. Ilumino mi camino con las oscuridades de los demás. Toda esa oscuridad se traduce en toneladas de luz. Porque la gente mediocre es la que más abunda en la vida. Esto no es dureza o crueldad por mi parte. Es la verdad. Ser brillante exige mucho esfuerzo y poder mental. No mucha gente decide ser así.

Si te he conocido a fondo y he podido ver tu vida de cerca, sé que las cosas que haces tú y que te han conducido a una infelicidad, no las he de tener en mi vida. Tú me has enseñado los caminos que no debo seguir. Ejemplos elementales: en mi época de camarero en una disco, tuve a un compañero cocainómano: vi cómo se le quedaban los dientes y cómo vivía. Conclusión: mejor no esnifo coca. Cuando tuve a una novia, en Canarias, con unos padres estrictos que la obligaron a estudiar una carrera que no era la que deseaba estudiar ella y vi los efectos que eso provocó en su vida, decidí trabajar en lo que yo deseaba: buscar mi propio camino. He conocido a personas honorables que han hecho todo lo que se supone que hay que hacer en la vida, que tienen todo por lo que materialmente se considera que ha de tener una persona de éxito y sufren un día a día lamentable. He conocido a escritores, sin éxito, decirme lo que he de hacer para tener yo éxito (cuando he tenido mucho más éxito que ellos).

El Rey del Cosmos aprieta pero no ahoga. Antes mentí (para meter dramatismo al post) cuando dije que no me he topado con guías. Por supuesto he conocido a gente luminosa, feliz. Aunque, por desgracia, puedo contarlos con los dedos de una mano. Me han enseñado, al permitirme ser testigos de sus vidas, los mandamientos que seguí durante mucho tiempo y que voy a volver a seguir este nuevo año:

1.-Dedicar, al menos, el 80% de mi día a hacer cosas que me gusten hacer (trabajo, deporte, placeres, etc).

2.-Amar. Amarme. Alejarme de las personas que me hacen mal. Y de los pensamientos tóxicos que a veces tengo en bucle. Ayudar. Ser sincero con los que me rodean.

3.-Soñar a lo grande. Ilusionarme. Atreverme a hacer o a ir por cualquier cosa. Por grande que sea.

4.-Perseverar. No rendirme jamás. Trabajar cada día en mis sueños.

5.-Vivir en el humor. Sin vergüenza. Divertirme todo lo que me dejé el día (sin traicionar los otros mandamientos).

Voy a seguir esos 5 mandamientos. A veces me va a costar e incluso acojonar. Sin embargo, la gente que he conocido en mi vida y los sigue, son gente feliz y de éxito. Supongo que hay más mandamientos. Espero descubrirlos algún día.

El 2018 fue terrible. Pero también me trajo cosas maravillosas. Por ejemplo, ahora amo correr. Las fotos de este post me las sacaron en una de las carreras de San Silvestre que se organizan en los Pirineos.

El 2018 fue terrible. Pero también me trajo cosas maravillosas. Por ejemplo, ahora amo correr. Las fotos de este post me las sacaron en una de las carreras de San Silvestre que se organizan en los Pirineos.