No me ha ido bien tratando de ser el bueno de la película.

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Quiero volver a enamorarme. Quiero volver a casarme. Las fantasías de estar soltero molaban en mi cabeza, pero no en la realidad. He estado pensando: los “Diarios secretos de sexo y libertad” los escribí mientras vivía con una novia en Fuerteventura. Los otros ocho libros los escribí estando casado. Cuando estoy solo, no escribo novelas. Sólo este blog. Creo que lo escribo para conseguir novia, para llamar la atención.

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Me escribe un amigo por el Messenger.

—¡Ey guaperas, que tal te va! Acabo de leer tu blog. ¿De verdad que rompisteis por culpa de los padres de tu chica!?

—Sí.

—Hay que joderse… en pleno siglo XXI. De hecho, mi suegra no me acepta porque mi chica se dejó “20 polvos” en su casa y la suegra lo leyó. Dice que tengo amigos depravados.

—Joer, lo siento… Aunque por otro lado mejor: así no tienes que ir a su casa a almorzar los domingos por compromiso.

—¡Ja, ja, ja! Al final voy, pero no me acepta y se nota. Mi novia pasa del tema, es muy abierta

—Mi ex era muy hija de papá, eso me parecía bonito. La conocí porque me escribió para felicitarme por los “Diarios secretos de sexo y libertad”, incluso está escribiendo un libro por el estilo. El asunto cambió cuando su madrastra (que cada tarde se engancha a “Sálvame” con la excusa de que lo hace para estudiar el comportamiento humano) entró en mi blog, ojeó mis libros y comenzó a lavarle la cabeza al padre de ella, que es un completo repipi calzonazos que nunca se atrevió a reunirse conmigo cara a cara para conocerme. Empezaron a torturarla cuando menos se lo esperaba. Un día no le decían nada; otro la humillaban diciendo que qué educación le habían dado, que si no le daba vergüenza estar con alguien que escribía esos libros. A menudo, venía de casa de sus padres llorando. Todos los problemas que teníamos provenían de casa de sus padres. Nosotros éramos felices y teníamos un montón de planes preciosos. A los dos meses, una noche, mi ex empezó a hablarme con palabras que no eran suyas. Fue como si le hubieran lavado la cabeza. Me horroricé, me asusté bastante. Si llevaba dos meses contándome una cosa, de pronto, esa noche, era otra que jamás me había dicho. Fue como si tu novia se hubiera convertido de pronto en terraplanista. Supongo que ella no pudo más con la situación y eligió quedarse con su familia. Bueno: así es la vida. Que te dejen siempre tiene algo bonito: la vida te vuelve a meter en el reparto de una película superloca en la que nunca sabes qué va a pasar.

—Mi chica se enfrenta y se cabrea con su madre. Menudo carácter tiene, jaja

—Tu novia tiene personalidad. Al principio estaba supercabreado con los padres de mi ex por habernos estropeado una historia que hubiera terminado genial. Ya, no. Comprendí que ella hizo su elección y que cada uno tiene sus límites. Yo tampoco soy la persona más abierta del mundo para poder juzgar. También soy ridículo cuando me creo más que alguien o escribo un texto en plan bestia o me río de los subhumanos. Soy exactamente como ellos pero de un mundo opuesto. Así que supongo me merezco todo lo que me ha pasado.

Al rato, el karma decide compensar. Por el Messenger me escribe una chica guapísima. Me manda una foto muy sexy.

Le pregunto que si puede enseñarme las tetas, me dice que sí. Me manda otra foto. Luego le pido una de su culo. me la manda. Me masturbo. Cuando termino, hablamos por teléfono. Es simpática. Podría funcionar. Vive en Francia, por trabajo. Nos caemos bien. Me cuenta que viene a Madrid el 20 de febrero:

Es ella. Me dio permiso para subir la foto. Nunca subo la foto de nadie sin permiso.

Es ella. Me dio permiso para subir la foto. Nunca subo la foto de nadie sin permiso.

—¿Nos podemos ver allí? —le pregunto.

—Sí. Si quieres podemos quedarnos juntos los 3 días que voy a ir. Pero te aviso que es a una fiesta y que habrá alcohol y drogas.

—¿Tres días de fiesta?

—Sí.

—¿Qué drogas?

—Imagino que habrá un pollo por ahí.

Me da vergüenza decirle que no sé a qué se refiere con lo de un pollo. Yo he criado pollos en Asturias pero me juego la cabeza a que no se refiere a eso. Lo miro en Google. Pollo = coca. No soy de drogas. Llevo ocho años sin fumar un porro. Sólo bebo alcohol cuando no tengo otro remedio. Pienso que allí voy a ser como el personaje de Houllebecq en el libro “Lanzarote”. Pero no sé. No sé. Soy un actor de reparto, otra vez, en una superproducción muy loca. Quizás me tenga que dejar llevar por la vida como me dijeron en aquella cabaña mágica. Quizás tenga que hacer lo que me diga el director de la película: dejarme llevar por las exigencias del guión, en lugar de estar frenándome a todo. Quizás tenga que dejar de pensar tanto y divertirme más. No me ha ido del todo bien pensando, tratando de ser el bueno de la película. Portándome como un caballero con las mujeres.

El personaje que clavo es el del tonto.

Estoy un poco cansado.

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