Soluciones a los casos de la semana que termina.

El Rey del Cosmos, enfermo.

El Rey del Cosmos, enfermo.

Anoche caí enfermo. Mucha fiebre, mucha soledad. Hoy por la mañana, hubo un momento, en el que fui al baño, tras no haber dormido casi nada en toda la noche, que volví a tener un ataque de pánico-ansiedad tras dos meses controlándolos. Sin embargo, me repuse enseguida. Sólo tuve que pensar que ya no era la persona débil que los sufría, que he sacado de mi vida todo lo tóxico, que podía controlarlo y de hecho lo hice al segundo. Aún así me puse un poco triste por sentirlo de nuevo. Veo que no puedo bajar la guardia. Que mi cabeza sigue atenta para joderme… si yo cedo y lo permito. En este 2019 nada va a poder contra mí. No me voy a venir abajo por unos segundos malos cuando he tenido dos meses y 11 días perfectos.

Paso a comentaros las “soluciones” a algunos casos que os conté la semana que está a punto de terminar:

1.-Marta se ha ido de casa. Esta mañana, mientras su marido no estaba en el hogar, se marchó. Por ahora no ha sido capaz de contarle a su familia ni a la familia de su marido la dimensión del enorme problema. Lo que él le ha hecho a ella delante de sus hijos. Temo que, al no hacer esto, su familia o la familia de él no la apoyen todo lo que ella va a necesitar. Todos necesitamos que nos ayuden, de vez en cuando. Solos, podemos contra cualquier cosa pero, que nos ayuden, a veces nos ahorra mucho tiempo de sufrimiento. Su marido está seguro de que ella volverá. Ojalá esta historia tenga un final feliz.

2.-Mi vecino tonto se ha venido abajo. Se quejó de mi perra, sólo ante mí, para tratar de “manipularme”. Ese día me dijo que, si yo quería, él cuidaría de mi perra cuando yo me fuera para que mí me naciera decirle que yo cuidaría de sus perros cada vez que él saliera de casa. Sus perros aúllan y ladran demasiado cuando él se ausenta. Todos los vecinos se le quejan. Le he dicho que le ayudaré pero que podría habérmelo dicho directamente y nos podríamos haber ahorrado el capítulo de la cucaracha.

Empieza la nueva semana. Hoy me he permitido el lujazo de pasar el día en la cama, con Anais y una caja de frenadoles. Viendo películas antiguas. Lo hemos pasado bastante bien.

Eché muchísimo de menos tener a alguien que me cuidara, que me trajera la sopa de pollo, desde la cocina, que me hice, que me diera un besito en la frente para ver cómo me iba la fiebre. Hasta que me di cuenta que esa persona llegará, es imposible que un tío tan bueno, guapo y brillante como yo pase mucho tiempo solo. Llevo nada más que una semana solo. Mientras tanto, me tengo a mí: no puedo darme un besito en la frente pero puedo masturbarme con fuerza y salvajemente. Aún tengo las piernas fuertes para ir a por la sopa caliente sin ayuda de nadie. Celébralo, Rafa.

Mañana tengo que levantarme pronto para dedicar y enviar 12 novelas. He vendido más novelas de Sigmundo este finde que en todo el mes de diciembre. Eso es una gran noticia para mí. Estoy seguro que, si sigo actualizando, volveré a vivir de mis libros otra vez.

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