Antes de conocerte en mi cama

enlacama.jpg

Antes de conocerte prefería dormir cada noche en el sofá, como si me hubiera expulsado para siempre, del lecho marital, una esposa enfadada; como si cada noche empezara la libertad ansiada del casado que se siente infeliz.

Después de conocerte, mi cama, me recuerda tu ausencia y a esos momentos inesperados que echamos sobre ella cuando querías reestrenar, en gran fiesta de reapertura, el gran agujero de tu cuerpo con un tipo cualquiera que te tratara bien: tras tantos años de maltrato de tu ex marido.

Yo iba por la calle sin saber que tenía boletos para acostarme contigo hasta que me enteré del premio, sentado, escuchando la radio en un bar, tomando un café con hielo. Acepté el premio a regañadientes porque sabía que venía con impuestos.

Hoy pongo la cama de canto, la apoyo contra la pared. Mañana la voy a regalar en el barrio de gitanos que hay justo detrás de mi casa. Ellos sabrán a quien vender mi cama maldita. Su nuevo propietario sabrá cómo exorcizarla. Porque tanto te retorciste en mi cama con los ojos cerrados, permitiendo que los placeres te recorrieran de lado a lado, que dejaste en ella la totalidad de tu olor corporal. Ven a buscarlo cuando te apetezca. Sobre todo porque la cama, en venganza a su dueño por tanto tiempo que prefirió el sofá que a ella, me suelta tu olor poco a poco, como si fuera un difusor: me arroja tu olor justo cuando menos te pienso: lo recibo de improvisto, a traición, como una cuchillada mortal en el costado de mi estómago.

Pero siempre me recupero.

Siempre me he recuperado.

Ya he estado antes en esta guerra aunque siempre la sienta como la primera. Las cosas buenas de la vida hay que sentirlas siempre como si fueran la primera vez, con la misma ilusión que un niño. La mente hace ese esfuerzo porque sabe lo bien que sienta que nos engañe y nos haga olvidar cuantas veces sentimos lo mismo.

Reconozco:

1.- Que jamás tuve bolsa de huesos y pensamientos más bella que tú debajo de mis sábanas. Aún siendo cierto también que, esas sábanas, las conseguí hace poco tiempo.

2.-Cuando todo tu olor desaparezca de esas sábanas para siempre, sentiré una tristeza inmensa: será entonces cuando de verdad te hayas ido para siempre de mi solitaria vida.

3.-Que ojalá un día dejes de regresar con tu exmarido y de estar en peligro de muerte.

No voy a reconocerte nada más. Los gritos de placer con los que anunciabas tus orgasmos a mi oreja los he guardado dentro de un tarro de cristal, para que no sigan asustando a mis vecinos, que son mayores y se acuestan temprano. Los gritos de mi corazón casi ni los oyen, no te preocupes.

La buena noticia es que mi lavamanos está transmutando en humana. Cada vez que me crece pelo en el pubis lo voy dejando, reunido, alrededor de su desagüe. Ese será el agujero por donde se la meta cuando terminé de transformarla en mi mujer perfecta:

desague con pelos.jpg

Cuando eso suceda, en una noche de brujería negra, el lavamanos reconvertido en mujer, se acostará a mi lado en el sofá, sin hacer ruido, desnudo, bajo las sábanas sin tu olor, y ya todo será por fin perfecto: hasta el final de nuestros días.

Deja un comentario.

Rafael Fernández (Rey del Cosmos)