Qué tal me va y cómo vendí “Doctor Mente” a la TV.

 Las cosas me van bien... es una sensación muy, muy rara.

Las cosas me van bien... es una sensación muy, muy rara.

Aquí estoy. No puedo quejarme de nada, la verdad. Estoy teniendo un verano maravilloso, el sol me hace sentir fenomenal. Trabajo, vivo en el nuevo despacho, termino la novela “Doctor Mente” (quizás le cambie el título, recomendación de la productora de París), cuido de Tontín, me doy un par de baños en la piscina del pueblo cada día (a las 11 y a las 15 horas) y juego un partido de futbito a la semana con gente del pueblo (en aquel pabellón que no me dejaban entrar). Me hice amigo del socorrista de la piscina y me presentó a sus amigos futbolistas. Yo llevaba 10 años sin jugar al fútbol, así que en el primer partido sólo pude aguantar con dignidad los primeros 25 minutos. Luego me convertí en un bulto-cono que daba vueltas por el campo según soplara el viento.

El pueblo está lleno de gente feliz. Para mí, San Antonio de Requena, es un pequeño Cielo. Todo el mundo que veo está sonriente, en las terrazas, bebiendo, comiendo paellas y tapeo, no parece que tengan ni un problema en la vida. No he visto a ningún maleducado. Nadie discutiendo. Todos son familias que, salvo por los kilos de más, parecen sacadas de un anuncios de televisión, señores y señoras mayores repletas de alegría y paz. Ancianos en sillas de ruedas, tomando el sol, sonrientes. Padres jugando y cuidando de sus niños, en la piscina. Todo el mundo se ayuda y se regala cosas. Nadie parece tener conflictos mentales de autoestima ni un pasado que olvidar, como yo. Todo es muy barato. Es un lugar muy raro, la verdad. Nunca había vivido en un pueblo así: un pueblo en el que no hay nadie infeliz ni pobre. ¿Y si he muerto? ¿Y si estoy en el Cielo? El año pasado, en Tarragona, recuerdo que me resbalé, me caí de espaldas una noche de lluvia sobre las escaleras del jardín. ¿Acaso os estoy escribiendo este blog desde el Más Allá? ¿Por eso sentí al imperiosa necesidad de cambiar el nombre del dominio de esta web? ¿Por eso ya no se llama ezcritor.com sino elreydelcosmos.com? ¡Me siento muy feliz! ¡Y eso que estoy separándome!

¿Te acuerdas del “Prostituto de extraterrestres” que le llevé a Madrid a Javier Bardem y que luego abandoné en la FNAC? ¿Te acuerdas del juego que se montó? Pues la segunda maravillosa propietaria me mandó esta foto tras leerlo...

 Lectora satisfecha. Mil millones de gracias por la foto, Ana.

Lectora satisfecha. Mil millones de gracias por la foto, Ana.

...y decidió dejarlo en la biblioteca de su barrio. Grabó un video del lugar exacto, lo comunicamos por mi Facebook y a los 45 minutos, recibí esta foto de la tercera impresionante propietaria:

 ¿Por qué todos mis lectores dan tan buen rollo?

¿Por qué todos mis lectores dan tan buen rollo?

¿Qué hará ella? ¿Se lo quedará? ¿Lo volverá a liberar? Sea lo que sea que decida, bien estará. Es suyo al 100% y puede hacer lo que le dé la gana. A mí me gusta que lo liberen pero también me hace muchísima ilusión que me reserves un sitio en tu estantería. Estar en tu casa, junto a ti, observando cómo te cambias las bragas. El otro día algunos lectores me mandaron fotos, por el Facebook, de mis libros en sus estanterías y me puse a llorar de la emoción.

 ¡Qué ilusión estar al lado de Tintín! ¡Devoraba estos libros de pequeñín! ¡Me los leí más de 200 veces!

¡Qué ilusión estar al lado de Tintín! ¡Devoraba estos libros de pequeñín! ¡Me los leí más de 200 veces!

 Estar al lado de Asimov es para morirse realizado.

Estar al lado de Asimov es para morirse realizado.

Si tengo noticias sobre ese “Prostituto...” viajero, te las comunicaré. Yo creo que, al final, ese libro llegará a las manos de Bardem gracias a alguno de vosotros porque... ¿Sabes cómo conseguí el contacto para vender “Doctor Mente” a la tele? Por medio de lo que llamo: “El Camino de la Energía”. Te lo voy a contar porque creo merece la pena.

Hace unos años, vivía en Asturias con Svieta. Con gravísimos problemas económicos.
Un gran y querido amigo quiso dirigir, para un concurso, un minidocumental sobre nuestra vida en ese momento. Yo no quería. Me daba vergüenza. Pero insistió, me pidió escribiera el guión. Lo hice. Cuando se lo pasé me dijo que le daba vergüenza dirigirlo, que era muy tímido. Odio empezar algo y no terminarlo, creo que es una enfermedad muy grave que tiene mucha gente creativa. Por eso no avanzan. Hay que hacer cosas, terminarlas aunque sean una mierda. Tras hacer muchas mierdas empiezan a salir cosas que están más o menos bien. Así que dirigí y edité yo mismo el minidocumental. Este fue el resultado:

El documental se convirtió en finalista del concurso. Pero no ganó. Me puse muy triste.

Sin embargo, una editorial francesa lo vio, le gustó y me pagó 1.400 euros para que le dejara nombrarlo dentro de un libro de texto y poner unas fotos nuestras. De ese modo, los adolescentes franceses aprenderían español viendo el documental que hicimos:

libro de texto en español

Cuatro años después, escribo “Doctor Mente”. Lo muevo por las productoras españolas, argentinas y mexicanas. No consigo venderlo. Todo son negativas, rechazos amables, intentos que quedan en nada o silencios. Me deprimo. Dudo de mi talento. Me hundo. Por probar, escribo a mi contacto en esa editorial francesa. Una mujer. Una bendita mujer. Es una editorial de libros de texto, no una productora. Me siento como si quisiera vender cemento en una frutería. Pero les escribo, igual. Le pregunto si por casualidad ella tiene algún contacto con alguna productora francesa y le adjunto los guiones. Me dice que sí y que le han ENCANTADO. Le ofrezco un porcentaje de venta. Acepta.

Y a las 3 semanas... he vendido el proyecto. Sólo 3 semanas.

Ese es “El Camino de la Energía”. Empiezas a hacer algo aunque nadie más lo quiera hacer. O no le guste. Insistes. Lo haces aunque sólo te guste a ti: creas algo que antes no existía. Lo terminas y enseñas. A nadie le gusta. Te hacen ver que es una basura. Fracasas. Pero, creando ese algo has originado un montón de energía.  Cuanta más trabajo metiste en el proyecto, más energía produciste. Si trabajaste mucho, a tu lado tienes una bomba atómica que en cualquier momento va a explotar. Si trabajaste poco en el proyecto, tienes una pila que sólo podría hacer funcionar a un reloj durante un par de semanas. Sabes que la energía nunca se destruye, se transforma. Esa energía que has creado es de la mejor que existe, de la más pura. La creativa, prima hermana de la del amor. Tarde o temprano, toda esa energía, esa bomba atómica, va a regresar hacia ti. No de la forma que esperabas. Va a regresar a ti de otra forma cualquiera. Pero de una forma maravillosa y que te va a satisfacer. Quizás con un éxito o “sólo” haciéndote mejorar como creativo. Ese fracaso se convierte, de pronto (al mes, al año o a los 4 años) en un camino imparable hacia el éxito. El éxito llega a la bandeja de entrada de tu correo. Recibes el email que tanto estabas esperando. El mail con el que soñabas.

Esta, “El camino de la energía” es una de las leyes del Cosmos que aún no estaban escritas pero que son tan ciertas como el aíre que respiras. Crea. No te rindas nunca. Cree en ti. Diviértete. No hagas repeticiones. Crea con todas tus fuerzas, trabajando de verdad. Fracasas. Pero no eres una basura. Fracasas. Pero porque ellos están equivocados, no tú. Hay un lugar en el que te están esperando. Fracasas. Aguanta. Aguanta, aguanta un poco más, por favor. Inténtalo con más fuerzas aún, con más inteligencia. Busca más puertas, encaja los “no”, los silencios, las risitas hacia tu trabajo por lo bajo... No seas cobarde, tonto. TRIUNFAS.

 Posdata de este pobre viejo quijote, en su nuevo pueblo de acogida.

Posdata de este pobre viejo quijote, en su nuevo pueblo de acogida.

Voy a añadir una cosa. Yo no soy muy listo. Tampoco muy inteligente. Por eso me costó y cuesta tanto triunfar. Tú eres mucho más inteligente y brillante que yo. Tienes menos taras mentales. Mejor educación. Seguro que te autosaboteas menos que yo. Tú conseguirás, lo que te propongas, mucho más fácilmente que yo. Avanzarás más rápido. Hazte feliz.

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