Mis últimas horas en Madrid: así vendí mi primera serie de televisión.

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Quería escribiros este post desde hace días pero... entre el calor, el mundial, la piscina y la tranquilidad por la misión cumplida, la verdad es que estoy super, supervago. O descansando tras tanto estrés. Para colmo me encontré un vencejo en la calle y me he obsesionado con verlo volar (ya os lo contaré en otro post). Sin embargo, ahora que todo está en calma en mi casa y ha llegado el fresquito de la noche me he dicho a mí mismo que ya está bien, que no puedo seguir tan vago. Aquí estoy: dispuesto a contaros mis ultimas horas en Madrid y el trato que hice con la productora que va a llevar a la televisión “Doctor Mente”. Como si eso fuera una cosa más y no, quizás, el trato que puede cambiar mi vida y carrera artística para siempre.

Los de la productora (de Francia, eso es todo lo que puedo decir por ahora) me alojaron en el hotel City House Florida Norte, de 4 estrellas. Siempre que duermo en una cama limpia, sin pasar frío ni calor, estoy agradecido al Rey del Cosmos y pienso que está mal quejarse de nada. Más cuando no me costó ni un euro quedarme allí. Pero ya que os escribo este post en plan “carta sincera a mis amigos” he de decir que no es un hotel que pueda recomendaros. Para mí, se merece una estrella menos de la que tiene.

City House Florida Norte

Ruidoso, el wifi no va, las paredes son tan finas que escuchaba las conversaciones de la habitación de al lado (si hubieran hablado en español, genial, soy escritor y me encanta escuchar conversaciones sinceras y ajenas, pero mis vecinos hablaban en inglés de Manchester y no les entendía nada). El hotel estaba en decadencia. La vez anterior que visité Madrid me quedé en el Hotel Príncipe Pío, de 3 estrellas y era mucho, mucho, mucho mejor que este de 4. Ya veréis como, pronto, le quitan una estrella al City House Florida. Me juego las pelotas.

Fui a Madrid a vender “Doctor Mente” a una productora que en un primer momento me dijeron era mexicana pero resultó que no: son franceses. “Doctor Mente” será una producción francesa al 100% . Se las vendí por una mierda de dinero pero:

1.-Sé que va a ser un bombazo. Va a triunfar en Francia y luego la adaptarán los americanos (si eso sucede, tendré un porcentaje de la venta, muy bajo, pero MALDITA SEA, QUÉ MÁS ME DA: ES UN SUEÑO PARA MÍ).

2.-Cuando se emita el primer episodio en Francia me darán un plus.

3.-Tengo muchísimas ganas de ver en la tele lo que imaginé en mi casa.

4.-Me hacía falta dinero.

5.-No tenía más ofertas. Ni una. A ellos les dije que sí (para hacerme el interesante y me pagaran más) pero me pillaron la mentira enseguida. Envié el proyecto a un sin fin de productoras españolas y solo un productor me contestó diciendo que ni fu ni fa: que el proyecto le había dejado frío. Nadie en España me hizo caso. Nadie me tomó en serio. Por fortuna en Francia les va la caña.

6.-Me invitan a París para tener voto en el casting (esto me gustó mucho pues nunca he visitado esa ciudad, si la cosa va bien y la serie triunfa quizás me vaya a vivir allá para tratar de meterme en esa industria).

7.-Me pagan un extra por escribir un guión de cada temporada que tenga la serie. En la primera temporada será el primer episodio. Estoy intentando me paguen también por el segundo capítulo (tengo los 7 episodios que conforman la primera temporada terminados pero creo que ellos van a cambiar muchas cosas, lo cual no me importa: mi versión saldrá en el libro que sacaré en septiembre).

8.-En los títulos de apertura de la serie saldrá mi nombre de este modo: “Basado en el libro de Rafael Fernández”. No será un trabajo firmado en B.

9.-Me concedieron una frikada: el día que salga en DVD, el nombre de los mecenas de Doctor Mente saldrán en los créditos finales, como “Mecenas de Rafael Fernández”.

 Publicidad casera que hice para promocionar el segundo volumen de "Doctor Mente" que no compró casi nadie. Gracias a los que sí lo hicieron.

Publicidad casera que hice para promocionar el segundo volumen de "Doctor Mente" que no compró casi nadie. Gracias a los que sí lo hicieron.

El punto 9 supongo que es una chorrada para mucha gente pero soy de los que creen que hay que dar las GRACIAS a las personas que te apoyan, en mi caso, los lectores que me animaron a escribir esta obra. Cuando se comienza algo, hay que tener mucha fe, mucha fuerza. Aunque parezca que sí, yo no dispongo de optimismo siempre. Se me llena la cabeza de inseguridades, de recuerdos de fracasos en mis años pasados. Pero de pronto me llega a mi emal el aviso de una compra de un mecenas, en preventa y me ilumina el día, me proporciona fuerzas para sentarme a escribir, para seguir unos cuantos kilómetros más. Cuando pedí, muy serio, a los franceses que quedara constancia por escrito de que se debía de incluir la lista de mecenas en los créditos del DVD, me miraron muy, muy raro. Como si fuera un friki. Un niño. Infantil.

No creo serlo. Sólo soy un escritor agradecido. Sé que a los mecenas de Doctor Mente les hará ilusión. A mí me lo hace. Y a los franceses no les cuesta casi nada incluir una lista en los títulos de créditos del DVD.

Tras firmar el contrato, me fui de compras. No soy una persona que se compre cosas cada mes. Ni siquiera cada año. Sólo me permito comprarme ropa o lo que sea, cuando tengo un ingreso de dinero importante. Para mí, la única regla económica de mi vida es AHORRAR. No tengo familia de quién tirar en un momento de desgracia, no tengo a quien pedirle dinero cuando las cosas me van mal, tengo un trabajo superinestable (que no cambio por ninguno). Así que aprendí a ahorrar. Si no tengo ahorros me siento desamparado: me dan ataques de ansiedad. En lugar de ir al psicólogo o tomar pastillas para combatir esos ataques, decidí ir a la raíz del problema: disponer de unos ahorros importantes, siempre. Un colchón sobre el que dormir tranquilo por si viene un mes malo de ventas de libro (como el actual) o si me meto en un proyecto en el que, por estar trabajando en él, no voy a ver ni un euro en meses.

No me vuelvo superloco comprando ni soy de vicios preocupantes. Lo que me vuelve loco es escribir y crear. Esta vez me compré un iPad Pro de 12,9...

 Este  corto chorra  fue lo primero que hice con mi iPad Pro mientras veía un partido del mundial.

Este corto chorra fue lo primero que hice con mi iPad Pro mientras veía un partido del mundial.

...una videocámara decente:

 Quiero hacer más cosas en video y Svieta tiene mi Canon 7D Mark III superocupada con su canal de cocina.

Quiero hacer más cosas en video y Svieta tiene mi Canon 7D Mark III superocupada con su canal de cocina.

... y 200 euros en ropa de verano. Cuando digo 200 euros son 200,00 euros exactos. Mira el ticket:

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Si lo llego a intentar, no lo consigo. Compré la ropa en la tienda de Madrid de mi marca favorita: Adolfo Dominguez. Allí un simple polo cuesta 85 euros pero, si te registrabas en su web, todo lo que compraras ese día tenía una rebaja del 60%. Me llamaréis pijo por vestir de Adolfo Dominguez pero una camisa de H&M o Zara vale 10 euros en lugar de los 30 que pagué yo allí (previo descuento). La camisa de H&M es más fea, sin forma, menos cómoda, me dura un verano o unos cuantos viajes en la lavadora hasta que le salen pelotitas. La ropa de Adolfo Dominguez me dura hasta 3 veranos y voy hecho un pincel. De verdad que comprar ropa hecha con materiales decentes es ahorrar. Además: ya no me gusta vestir como un desgraciado. No se puede ir a una reunión con una productora o conseguir te reciban en un sitio importante, vestido con una camiseta de supermercado y un pantalón de deporte. La vida es así, las reglas las escribieron ellos, no yo. Yo juego al juego para conseguir mis objetivos y seguir viviendo de lo que me gusta hacer, tranquilito en casa: lejos de tanta mierda que asfixia.

Eso fue todo lo que me compré. También hice unos regalitos a Svieta porque, aunque estemos peleados y al borde del divorcio, es mi amiga, me gusta darle pequeñas alegrías y la querré siempre. Además, celebrar un éxito solo es muy triste.

Tras firmar el contrato me sobraban unas horas hasta que saliera el AVE: decidí irme al cine Ideal, mi preferido en Madrid. La última vez que estuve allí viendo una peli fue hace 4 años. Desde entonces no hay fin de semana que no lo eche de menos. Al ver su fachada, me pareció que lo habían cerrado y abierto una cafetería en su lugar. No. Lo habían reformado. Me sorprendí más cuando, al entrar, vi que ya no había taquillas, sólo máquinas. Me sentí un paleto al aproximarme a ellas... ¿y si no sabía usarlas? Yo soy un hombre del siglo XX aunque esté descargándome las ulactualizaciones cerebrales cada dos por tres.

 Esos dos chinos de la derecha se me sentaron delante. Todo el cine vacío y se me sentaron delante. Vimos Jurasic World. No me gustó mucho.

Esos dos chinos de la derecha se me sentaron delante. Todo el cine vacío y se me sentaron delante. Vimos Jurasic World. No me gustó mucho.

¡Claro que supe utilizar la máquina! Es muy fácil. La piensan para que cualquier subhumano sepa utilizarla. Lo tienen todo pensando para no dejar de ganar ni un euro y ahorrarse el trabajo de las personas que antes nos atendían. Los recordé. Me dio pena toda esa gente que perdió el trabajo de vendedor de entradas... hasta que me acordé que solían ser lentos y antipáticos casi siempre. Parecían formar de un grupo en el que nunca me aceptarían. No eran transparentes: siempre parecía que me la habían pegado con queso. Está bien que ese trabajo que puede hacer cualquier subhumano se elimine. Un ser humano está destinado y diseñado para conseguir, contra todo pronóstico, cosas increíbles (como yo). No para pudrirse en una vida aburrida y en un trabajo repetitivo que, dentro de pocos años, pueda hacer una vulgar máquina cualquiera.

Somos dioses e inmensos.

Infinitos.

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