EL PODER DE ESTAR SOLO

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Antes, me entristecía a menudo: por ser huérfano desde los 10 años y no tener familia, por no tener amigos, por estar solo en el mundo, por no tener todo el éxito que creía merecer en mi profesión... sentía una asfixiante presión social por no querer tener hijos. No los quiero tener por puro egoísmo: el tiempo y el dinero que me quitarían mis hijos lo quiero/necesito para mí. Además, me sentía un paria por esto de ser escritor: a los escritores no nos mira nadie bien a no ser que seamos ricos y exitosos. Nos suelen mirar como vagos. Si no te levantas cada día a las 7, te metes en un coche, conduces una hora para ir a una oficina a trabajar todo el día, olvídalo: para el 99% de la gente no eres una persona decente con la cabeza bien amueblada. Da igual que me pase el día en casa, trabajando más de 12 horas delante del ordenador. Porque estoy en pijama. Porque no he salido de casa.

Pero de un tiempo hacia acá, no sé que me ha pasado. Mi cabeza ha dicho “basta”, ha hecho "click" y ahora me siento más fuerte que nunca. De pronto, ser consciente de que estoy solo en el mundo, que nadie cuida de mí, de que si estoy metido en un problema sólo me tengo a mí mismo para salir de él me ha liberado de forma salvaje de un montón de cosas que me atormentaban en mi día a día.  Incluso de tener ataques de ansiedad por desamparo. Estar solo ha pasado de ser "la gran desgracia en mi vida" a ser "el gran regalo de mi vida".

Primero: el amor está en todas partes. Antes pensaba que me faltaba el amor de una madre, de un hermano, de una esposa. Exigía a la gente que me rodeaba que me quisiera mucho: porque yo les quería mucho durante todo el día. Ahora no pido ni un gramo de amor a nadie. Todo el amor que necesito me lo doy yo mismo o lo encuentro, en pequeñas dosis, entre mis lectores: una compra, una buena crítica, un chat lleno de cariño, una mirada amable o de deseo que me echa una mujer en un supermercado o la sonrisa de un mendigo si le doy un billete de 10 euros. Si necesito amor y nadie me lo da, abrazo mucho a mi gato o a mi perra un momento y ya está. He aprendido que puedo vivir con un par de gotas de amor al día. Antes estaba seguro de que necesitaba un tanque de amor diario, pero no. Con unas gotitas basta. Antes, me pasaba la vida suplicando amor. Quería ser un multimillonario de amor.

Segundo: si no le importo a nadie, soy un estúpido por importarme tanto la gente. Haz la prueba: ten un problema. ¿Cuánta gente viene a ayudarte? Si nadie te ayuda a ti... ¿por qué es tan importante para ti la gente que te rodea?  La gente que me rodea sólo me quiere para que trabaje gratis para ellos, para que les baile y entretenga como un bufón o una puta o para que les saque de un problema. Darme cuenta de eso, que no le importo a absolutamente nadie,  me ha quitado un peso increíble de encima pues muchas veces me torturaba pensando si había quedado bien o mal con alguna persona: si esa persona me entendía o esperaba más de mí o cómo estaría: cómo podría ayudarla. Me comía mucho el coco con eso. Ahora, sabiendo que yo no le importo a nadie, pues me la suda. Eso no significa que sea un hijo de puta con la gente: que vaya por la vida sin sonreír y escupiendo a los ancianos. Sólo que por fin entiendo que soy un ser de paso en la vida de los demás, que la gente va a lo suyo, que debo preocuparme por mí, por mi felicidad y por nada más. Y lo más importante: yo no tengo que atormentarme por no poder ayudar a alguien porque, al igual que yo, todo el mundo tiene el poder para levantarse y ayudarse a sí mismo. Un problema (a no ser que sea de salud) puede resolvérselo cualquiera de un modo u otro. Sólo que por ahí fuera hay mucho caradura que quiere que se lo resuelvas tú, que prefiere que gastes tú tu tiempo y recursos que ponerse ellos en marcha, con inteligencia.

Tercero: en lo que tengo que centrarme en la vida es en convertirme en el escritor que quiero ser yo. No en nada más: ni padre, ni ingeniero, ni amigo. Escritor. Punto. ¿Por qué? Porque eso es lo me hace feliz y da sentido a mi existencia. Antes era infeliz porque no daba a la gente que me rodeaba todas las cosas materiales que me gustaría... ahora, desde que sé que estoy solo, únicamente he de contentarme a mí y... ¡sorpresa! ¡Me he dado cuenta de que tengo todo lo que necesito en la vida! ¡Tengo todo lo que necesito para ser feliz porque lo que más me gusta hacer en el mundo es escribir!... incluso tengo más de lo que necesito porque no escribo con un lápiz y en un papel, en una libreta barata, sino... en un super iMac! ...Si a mis lectores de “Sigmundo” no les gusta “Doctor Mente”, que les den. Tengo que concentrarme en lo que ahora mismo me hace feliz e ilusiona como a un niño. Da igual que no me dé dinero. Porque en mi cabeza tengo un plan enorme con Doctor Mente, que sé que se va a cumplir, y para ello sólo tengo que apretar el culo, aguantar hasta que lleguen todos los fuegos artificiales y la gente no pare de agregarme al Facebook diciendo: “¿cómo lo hiciste?” “yo quiero ser como tú”, “hoy te vi en las noticias y me acordé de ti, ¿te acuerdas de mí”?

No les contestaré. Ellos pensarán que soy un creído y yo pensaré que no son más que unos "fans de la gente que tiene éxito con los que no hay que perder el tiempo".  Porque he aprendido a bailar solo. Porque hace tiempo aprendí que la gente que se acerca a ti cuando tienes éxito, y no cuando eres una persona absolutamente normal, no vale nada.

...Y si mi plan con "Doctor Mente" no se cumpliera... ¿sabéis lo terrible que es tener un gran plan en la cabeza y no atreverse a realizarlo? Pasarse el día y la noche pensando: "¿Y si lo hubiera hecho?" "¿Qué hubiera pasado, entonces?" "¿Y si hubiera apostado mi tiempo a ese plan que se me ocurrió?".

Seguro que te pasa.

A mí, no.

Prefiero fracasar habiéndolo intentado con todas mis fuerzas que tener una vida llena de cosas materiales y de relaciones que nunca me hicieron feliz y a los que siempre estuve mendigando amor. Yo no voy a ser un esclavo ni de nadie, nunca más.

Todo esto que os escribo no es una rabieta. Me siento pleno, feliz, fuerte, inmenso. Salgo a caminar todos los días, me da el sol, hago el amor a mi esposa y canturreo como un pajarín. Es sólo para que sepáis que me siento más fuerte y solo que nunca. Que me siento afortunado por estar solo en la vida. Que si tú estás solo, si nadie te quiere y te apoya: MEJOR. Así eres mucho más indestructible que toda la gente que te rodea. ¡Eres autosuficiente, no lo dudes! En tu interior tienes todo para triunfar. Si estás solo...¡aleluya! ¡Te has quitado un montón de lastre de encima y puedes volar más fácilmente, correr a mayor velocidad... Cuando aprendes a sobrevivir con lo mínimo, cuando eres autosuficiente... ¿qué puedes perder? ¿Acaso te van a quitar el oxígeno, el agua de las fuentes o el chocolate en los supermercados?

Si estás solo, si sientes el poder del solitario, si no te avergüenzas de ti mismo, si tienes un destino, una pasión: no eres más que una flecha ante los ojos de los demás: te ven retrocediendo, atrasado, pero sólo estás tomando impulso para salir volando hacia el centro de la diana y dejarlos boquiabiertos... una vez más.

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