Miedo a ser yo mismo

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Tengo miedo a mirarme en el espejo y ver reflejado, en él, a una persona que vive y posee mi cuerpo pero que no tiene nada que ver conmigo.

A veces me parece que la vida está diseñada para hacernos perfectos infelices. Cuesta horrores mantenerse alejado de todas las cosas que te sientan mal: comer mal, trabajar en cosas que no te gustan, estar con quien no quieres, llenarte de obligaciones que te convertirán en un desgraciado, etc. Ya no se puede (bueno, poder se puede, pero no se debe) opinar libremente en las redes sociales o dejar que alguien que piense contrario a ti opine en tus redes sociales. Si le dejas opinar libremente, o si lo haces tú, puedes perder trabajos o amigos.

Un querido lector, muy preocupado por mí, me escribió en un email, hace unos días...

"(...) Un consejo que creo que tengo que darte: No te metas en fregaos de política. Cada vez que lo haces PIERDES LECTORES porque la gente está muy sensible y hay como 2 equipos y entonces tú te posicionas a favor de un equipo y entonces los del otro equipo te odian y entonces en secreto se juran que nunca jamás volverán a comprar tus libros y entonces PIERDES LECTORES, así que deja ese defecto que has cogido de comentarlo todo.
No me parece una buena estrategia empresarial y no te lo puedes permitir.

*** ¿ Cuál es tu objetivo ? Sumar lectores. Hacerte publicidad. Caer bien.
*** ¿ Cómo lo vas a hacer ? por medio de la emoción y la fantasía (...)"

Ese lector está en lo cierto. Cada vez que opino sobre un tema político o, sobre lo que sea, en mi Facebook, una decena de personas dejan de ser “mis amigos”. Y otras personas, que para colmo piensan exactamente del mismo modo que yo, dejan de ser mis amigos porque "permito" que las personas que piensan diametralmente diferente a mí, expresen su opinión (deleznable o no)  en mi muro. Incluso hay bastante gente que me desagrega como amigo por no haberle defendido o por no haber desagregado a tal persona.

Hay muchísima gente, por las redes sociales, que se ve a sí misma como niños que aún están en un patio del colegio y que necesitan protección ante el malo que les quitaba los bocadillos. Sólo que ahora, los que les aterra y molesta, es que alguien piense de forma diferente a ellos.

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Por cosas como esta creo que esta sociedad está diseñada para hacernos infelices. Si te esfuerzas en trabajar en lo que te gusta y no en lo que no te dé algo de dinero rápidamente, lo más seguro es que te empobrezcas y nadie quiera estar contigo porque el amor suele terminar cuando el dinero se va por la puerta. Y si eres tú mismo, si opinas libremente, te quedas cada vez que abras la boca, más solo. Porque la gente es así: "si no piensas exactamente como yo... ¡Fuera monstruo!".

Pero... si no trabajas en lo que te gusta, si no opinas cuando te apetece, si no haces las cosas que te gustan hacer, te pudres. Te conviertes en un ser hipócrita, en un mal follado, en una personita pequeña, insignificante e infeliz.

Decidí que voy a seguir siendo como me gusta ser y abriendo la boca cuando me apetezca. No sea que pase mi tiempo en la vida y, justo cuando me vaya a morir, me dé cuenta que la he vivido al servicio de los demás, no como yo deseaba. ¡Que yo no existí! Que no fui más que una pieza de una mastodóntica máquina a la que ayudé a caminar hacia un lugar que, realmente, no me interesaba en absoluto.

Creo que, para ser yo mismo, tengo que esforzarme un poco más. No quedarme con las cosas fáciles, las cosas que me llegan enseguida y que quieren callarme la boca y civilizarme. Las cosas fáciles suelen sentar mal al cuerpo y a la cabeza. Las cosas complicadas de conseguir en la vida, suelen ser las que te hacen sentir de PM. Tengo que seguir caminando un poco más, aunque me dé miedo y para ello deba meterme en la jungla como un salvaje: en busca de mi paraíso.

¿Existe el paraíso que busco? Quizás no. ¡No estoy nada seguro! Quizás sólo puedo ser feliz mientras camino, convencido, tozudo como una mula, de que un día voy a llegar a mi paraíso. Un Paraíso que no existe.

La buena noticia de esto: que caminando soy feliz. Y que sé que si camino feliz, puedo pasarme toda la vida caminando, sin cansarme.

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