Uno no puede dejar de hacer lo que le hace feliz sólo porque no le dé dinero

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Muchos me preguntáis... ¿Cuándo sacarás el segundo volumen de “Doctor Mente”?

Ya os puedo contestar: dentro de 9 noches tendréis en Amazon el volumen 2: “Doctor mente: si estás aquí es porque nadie te quiere”.

 Portada de Doctor Mente II

Portada de Doctor Mente II

Dije que lo iba a sacar el 1 de  enero y lo voy a sacar sobre el 25 de abril. Tres meses tarde.

—Ejem... estamos a 16 de abril... ¿Por qué no has cumplido tu palabra, Rafa?

Porque la realidad supera a la ficción. Me había hecho unos cálculos, avalados por el número de libros que vendo en papel. Cuando saco un nuevo título, vendo unos 500 ejemplares de golpe. De cada libro en papel saco unos 10 euros limpios. Cada vez que saco una novela en papel (que tardo casi un año en escribir pero es cierto que lo alterno con otros escritos) gano unos 5.000 euros limpios. Así que pensé:

—Saco una buena novela por entregas. La vendo a 3 euros cada volumen. Un volumen por mes. Mis lectores no me fallan nunca. Me la compraran 500 lectores, como siempre. 500 euros por 3 euros: 1.500. Le quito los impuestos me quedan 1.200 euros por mes. Más que suficiente para vivir. Saco los 7 volúmenes en Amazon. Quizás, al sacarla en esa plataforma y no de forma marginal, en mi blog, se creará un efecto “bola de nieve” y llame la atención de lectores a los que normalmente no llego. Además: recibo muchas peticiones de que publique en Amazon. les haré caso. Si consigo duplicar a mis lectores habituales, ya habré ganado una nueva batalla al dios de “no se puede vivir de escribir”... ¡Voy a pasarme 7 meses escribiendo sin parar esta obra genial! —me decía— ¡No puedo ser más feliz!

Eso fue la ficción.

La realidad es que la gran mayoría de mis lectores le dieron la espalda al proyecto.

O no les gustó el tono best seller pulp blockbuster de la novela o que la publicara en Amazon y no en papel.

Aunque la primera entrega tiene muy buenas críticas.

Serán de amigos.

Qué se yo. Pero es lo que me apetecía mucho escribir. Odio repetirme. Amo imaginar.

Realidad: con “Doctor Mente 1: el diablo está en tu casa”, gané sólo 238 euros. Al fotógrafo de la portada pagué 50 euros. A la correctora, unos 200 euros (y eso que me hizo un gran trabajo a un precio muy especial, se cobra mucho más). Gané 38 euros.

¿38 euros para comer, pagar el alquiler y medio vivir?

Me entristecí.

Nos mudábamos, tenía que enfrentarme a un montón de gastos.

Pillé un trabajo publicitario y otro de guión.

Me absorbieron.

Fueron pasando los meses.

Cada día mi humor se iba oscureciendo.

Me deprimí.

Una noche, me di cuenta  que había tocado fondo: era inmensamente infeliz.

—¿Por qué? —me pregunté—. Tengo un buen sueldo.

—Porque no estás escribiendo “Doctor Mente” —me dije—. Te ilusionaste demasiado con el proyecto. Antes de ser novela eran 7 guiones. Alguien de Fox de Argentina te dijo que le había gustado mucho. Un actor mexicano de Hollywood se lo estaba leyendo. Parecía que estaba hecho. Parecía que por fin habías conseguido llegar a otra meta. Y fueron pasando los días, los meses y nada: silencio. Ni un email más sobre Fox Argentina ni un email del actor de Hollywood. Entonces decidiste seguir con el proyecto, de otro modo. Porque alguien que está muy metido en la industria te dijo: sólo consiguen vender guiones la gente que a) Está muy metida en la industria del cine b) La gente que tiene mucho dinero y puede hacer esos guiones realidad c) Los autores de best sellers d) Los que dejan que las personas de los apartados a y b firmen y/o transformen sus guiones. Elegiste la opción C. Así que tomaste los guiones de “Doctor Mente” y comenzaste a convertirlos en novelas. Esperabas que tus lectores apoyaran el proyecto. Que se creara un efecto bola de nieve cada vez mayor. No fue así.

En cuanto detecté cual era el epicentro de mi depresión, me puse a escribir.

Porque había caído en una trampa.

Uno no puede dejar de hacer lo que le hace feliz sólo porque no le dé dinero. Esa ha sido la máxima de toda mi vida. Esa máxima es la que me ha hecho feliz siempre.

—Si dejas de escribir “Doctor Mente” que es lo que te apetece escribir ahora, Rafa: estás muerto —me dije.

Así que llevo unas semanas, escribiendo incansable: feliz, terminando de corregir el voumen 2.

Sin mirar mi cuenta bancaria. Sé que el dios de los escritores: el rey del cosmos, premiará mi valor.

Siempre lo ha hecho cuando me he lanzado sin red. Sin plan B.

Si no se convierte en un éxito “Doctor Mente 2”, se convertirá en un éxito “Doctor Mente 3”, o “Doctor Mente 4”, o “Doctor Mente 5”, o “Doctor Mente 6”, o “Doctor Mente 7”. O quizás los termine todos, no pase nada, los olvide y a los 4 años se convierta en un éxito como le pasó al creador de la trilogía de Maze Runner.

 Después del 2, irá el 3.

Después del 2, irá el 3.

Pero por mis cojones, voy a conseguirlo.

Es ridículo que haya pensado rendirme al principio de la carrera.

Siempre que he creído en mí, siempre que he luchado, lo he conseguido.

Si escribo algo bueno, los lectores siempre terminan premiándome.

Sólo tengo que encontrar a los nuevos lectores que me apoyen en este proyecto.

Siempre hay un lugar en el que la gente te está esperando.

Para celebrar.

Si luchas.

 Portada provisional del número 4.

Portada provisional del número 4.