¿Por qué sigo escribiendo?

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Quizás sea por la lluvia que en madrugadas como esta me pone melodramático o quizás sea porque soy melodramático por naturaleza. Pero mientras me tomaba un café, para seguir escribiendo mi nueva novela, me pregunté:

—“Por qué sigues escribiendo, Rafa?”

Algunos me veis como un fracasado: un payaso. Otros como un escritor genial: un tío brillante. Yo me veo como una mezcla de las dos cosas. Pienso que, para las cartas que se me entregaron al principio de mi vida, no lo he hecho tan mal. Podría haberlo hecho mejor, por supuesto pero... ¿quién no siente que podría haberlo hecho mejor? ¿Quién no piensa que dejó pasar muchas oportunidades cuando echa la vista atrás?

Hace días que decidí no volver a escribir ni a pensar sobre el pasado. Así vencí mi depresión, que me duró casi tres meses. ¡La depresión más larga que he tenido en mi vida! Antes tenía, como máximo, 2 ó 3 semanas malas al año. Me siento mejor desde que tengo fija la vista en el presente. Sin embargo, mi cabeza es una trampa: anda todo el día tratando de entristecerme con mi pasado. Estoy controlándola.

Entonces me fijo en el suelo que estoy pisando justo ahora: en mi presente: y si no es suficiente para alegrarme, tiro mi vista al futuro: al impresionante futuro que me espera.

No creo en los halagos. Todas las personas que tienen algo de éxito tienen legiones de fans. Todos los fans dicen exáctamente las mismas cosas. Transmiten fuerzas, energía pero no me inflo de locura. Por el mismo motivo tampoco creo en los insultos de los que me desprecian: los que creen que no he triunfado suele ser porque ven que no soy rico. Este es un mensaje para ellos: un día de estos, cualquier día, Hollywood tocará en mi puerta: llevarán a la pantalla alguno de mis libros, quizás los “Alucinantes”, quizá “Prostituto de extraterrestres”, quizás los “Diarios secretos de sexo y libertad”, “Doctor Mente” o “Yoyito”. Todo es carne de cañón de cine: los que habéis leído esas novelas sabéis que es así. La adaptación será un éxito. Entonces miles de ojos se fijarán en mí: en mi extensa colección de novelas... ¿Cuándo pasara eso? ¿Cuando tenga 15 ó 100 novelas escritas? Multiplicad un millón de dólares por novela que les permita adaptar. Entonces habré triunfado antes los ojos de la gente que mide el éxito por el dinero que se tiene.

Espero sigan vivas para que lo vean.

Aunque para mí, ya he triunfado: la batalla importante la gané: lo que me aseguraban que era imposible para mí, lo conseguí. Vivo humildemente de escribir (lo que más amo hacer en el mundo, lo que me da paz) desde hace 11 años ya. Tengo una gran salud. Es raro el día que no coma muy bien. No tengo que trabajar en nada que no me guste. Tengo lectores e incluso alguna buena amiga.

Otra cosa... Siempre seré joven. Tengo 44 años, pero los siento como si tuviera 0 años. Cada día que abro los ojos pienso que estoy en el punto de partida de mi vida. Como mínimo, tengo otros 44 años de vida. Mi abuelo llegó a los 97 años, con la cabeza  perfecta. Mi otro abuelo llegó a los 88. A no ser que muera en un accidente o asesinado, viviré 100 ó 120 años. Ya veréis. Me cuido mogollón: hago gato-pesas cada día:

Si en 44 años de vida he conseguido todo lo que ya he conseguido, imaginad dentro de otros 44 ó 66 años. Y de los primeros 44 años quitadle los 28 años que tardé en despertar y empezar a ser yo mismo.

Jamás me siento viejo... ¿por qué? Porque si te relacionas con gente de tu edad o de mayor edad, para ellos no eres viejo. Eres como ellos. Hay millones de personas con 44 años o más. Si te vuelves loco y decides compararte con un tipo de 20 años o vivir entre gente más joven que tú pues sí, te sentirás viejo. Pero eso es torturarse... Sólo has de relacionarte con gente menor que tú si son mayores de edad y te los vas a follar: para disfrutar de su juventud, como un vampiro.

Los años son mis aliados: a cada año que pasa, ellos me convierten en mejor escritor y estoy más cerca de que me llegue una fortuna millonaria.

—¿Por qué sigues escribiendo, Rafa?
—Porque sigo vivo, Rafa.

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