Amo el frío

coche nieve.jpg


Abro los ojos.

—¡Ha nevado! —habla mi esposa.

Me levanto, miro por la ventana. Veo algo de nieve sobre nuestro coche. Recuerdo a un lector, Rubén. Sonrío.

—”Estará contento” —pienso.

Anoche, por el chat de Facebook, me contó que había venido con sus hijos a la casa de un familiar para que vieran la nieve por segunda vez en su vida. Eso me hizo pensar en cómo de bonita es la vida de los padres. Escuchan en las noticias que va a nevar y piensan en sus hijos, en si han visto la nieve o no, en qué de bien se lo pasarían si la vuelven a ver. Supongo que hay algo mágico en la nieve: nunca se olvida la primera vez que la ves. No recuerdo —por lo menos yo— la primera vez que estuve delante del fuego, de la lluvia o del agua.

—Pues yo no recuerdo la primera vez que vi la nieve en Ucrania —me baja de las nubes mi esposa— Porque allí era muy frecuente ver nevar. En cambio no se me olvidará nunca la primera vez que vi una playa. Y estoy segura que tú, habiéndo nacido en Canarias, no recuerdas la primera vez que viste una playa. En Ucrania a lo que cayó hoy por aquí no se le llama nieve. Se le llama "agua con lluvia".

...

La primera vez que vi la nieve fue a los 10 años, vivía en Madrid, a la salida del colegio. Sonó el timbre señalando a los profesores la hora de dejarnos libres para que fuéramos a casa a comer. A la salida, nevaba. Me sentí tremendamente feliz. Abrí los brazos, comencé a dar vueltas sobre mí mismo:

—¡Nieve! ¡Nieve! –grité con mi vocecita de niño.

Un compañero de clase se me acercó:

—Pareces maricón —me dijo.

Me lo dijo con una sonrisa. Se notaba que le gustaba verme feliz, dando vueltas, sintiendo la nieve sobre las palmas de mi mano, por primera vez. En ese momento todos éramos "maricones".

Siempre que escucho la palabra “nieve”, me viene ese recuerdo a la cabeza.

A pesar de ser canario, amo el frío. En Asturias descubrí que prefiero vivir en un lugar frío.  Eso es porque más que canario, lo que me define como ser humano es que soy escritor. Cuando hace frío lo que me apetece es abrigarme y escribir. Sólo escribir. El frío es mejor para escribir: no hay moscas, mosquitos, el sudor no cae por la frente, tapando mis ojos, no aparece una playa en mi mente.

Supongo que por eso en Islandia hay tantos escritores.

amo el frio.jpg

Ademas, el frío trae paz a casa.
Salgo de mi zona de escritura, bajo las escaleras. Llego al salón.
Mi esposa lee en su iPad.
Los animales duermen en paz, alrededor del bendito, maravilloso y apoteósico fuego.

gato durmiendo.jpg

gato bostezando.jpg
anais.jpg

Amo la leña, el frío, la paz, el amor, la escritura.
Todo eso lo tengo en mi casa.
Y a partir de ahí me siento capaz de conseguir cualquier cosa.

... ¿Y tú recuerdas la primera vez que viste la nieve?

Cuéntamelo