Os he fallado

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Queridos amigos:


No sé cómo deciros esto: este año os he fallado. No he sido capaz de terminar mi noveno libro: “Doctor Mente”. Lo siento. Es el primer año, desde el 2011, que os dejo sin nuevo libro. ¿El motivo? He estado destrozado por mi divorcio (y eso que fui yo el que decidió dar el paso). Cada día he intentado escribir para vosotros pero, por primera vez en mi vida, sufro un gran bloqueo creativo. He perdido las ganas de vivir, la motivación, las ganas de imaginar, incluso más de una vez se me pasó por la cabeza  quitarme la vida. Me dio muchísimo miedo ser víctima mortal de una depresión, así que he estado luchando contra ella, para que no me poseyera y terminara ahorcándome como Robin Williams. En estos 6 meses que llevo separado he estado dedicado al amor, a la meditación y a hacer mucho deporte. A día de hoy, en las tres cosas, he conseguido un 10. Cada día me siento más fuerte y tengo mejorías evidentes (por ejemplo, hoy por fin actualizo este blog, aceptando como estoy, compartiéndolo). Sé que volveré a estar “en la cumbre” en 2019. Pero aún no me he recuperado del todo. He hablado con una psicóloga: me ha dicho que es absolutamente normal que esté como estoy, tras el trauma del divorcio, este periodo de tristeza de mierda dura como mínimo un año. Llevo 6 meses. Aún hay noches en las que sólo veo oscuridad. Pero, por fortuna, el sol siempre vuelve a aparecer al día siguiente. No me voy a suicidar. Os lo juro. Os he contado eso del suicidio para que entendáis lo mal que he llegado a estar, no para preocuparos. Nunca me he puesto a ello. Nunca he pillado una cuerda en la tienda para ahorcarme o comprado un kilo de somníferos. ¡Tranquilos!

Es absolutamente normal que haya tocado fondo. Mi ex, era toda la familia y amistad diaria que tenía. Estábamos demasiado encerrados el uno con el otro. Mudarnos de comunidad en comunidad autónoma tan a menudo, evitaba que pudiera tener lazos con nadie más (yo me hubiera quedado en Asturias toda la vida). Sabéis que no tengo familia. Dejar a mi ex, me hizo sentir totalmente solo y desamparado. La separación fue muy traumática para mí: yo la quería muchísimo pero ella no era buena compañía para mí. Si yo no hubiera estado tan mal este año, sería un psicópata. Por mucho que, por “culpa” de mis libros algunos penséis que soy un loco, un bohemio y un fumado, soy una persona que, en la vida, sólo busca amar, crear, y tener una familia. Y no me meto nada malo.

Concentrarme tanto en mi mente, me ha hecho aprender a controlarla para mejorarla. Un ejemplo, hasta hace poco sufría ataques de ansiedad por cosas que me pasaron en la infancia (los lectores de “El Peor Amigo del Mundo”, conocen esas cosas). Pues ya no los sufro. He sanado. Me lo he arreglado yo solito. Antes, enfrentarme a ciertas situaciones, me hacía temblar como si me hubiera dejado desnudar en el Antártico. Ahora, miro de frente hacia esas situaciones y no: no pueden conmigo. Me siento como si hubiera conseguido un superpoder. Ahora que he conseguido superar eso, estoy localizando otras cosas que me limitaban y con las que me autosaboeaba, y expulsándolas de mi interior para siempre.

Ya no soy un gordo, tampoco. 96 kilos llegué a pesar. Ahora peso 78. A parte de por motivos de salud y para ligar más, adelgacé para tratar de recuperar la “disciplina”. Para escribir un libro hace falta mucha disciplina y fuerza de voluntad. Yo he escrito 8 (sin contar los que he escrito como “negro”). Traté de recuperar la disciplina por medio del deporte y quitándome los malos hábitos alimenticios. No recuperé la disciplina para escribir pero se me está poniendo un cuerpo de puta madre :D.

Tengo que encontrar el modo de terminar de arreglarme la cabeza. Recuperar mi creatividad, mi alegría, mis ganas de publicar, volver a darme un sueldo con mi trabajo. Es lo único que me falta para volver a sentirme de putísima madre y poder volver a reírme de los subhumanos :D

Os prometo que, en algún momento del 2019, volveré a ser el escritor de los libros más valientes, bestiales e imaginativos de los que se escriben en la actualidad. También volveré a ser esa persona alegre, a veces tonto, que os motiva y os hace reír y pensar. Os prometo que toda esta patética tristeza propia de un emo de la que he hecho gala este año quedará en el olvido. Estoy deseando que ocurra. Sólo os pido un poco de paciencia. Voy a salir de esta, voy a regresar siendo el mejor Rafa de mi historia. En algunos campos, no parto de un 0, sino de un 10.

Feliz navidad y disculpadme. Os prometo que os haré sentir orgullosos. Siempre, de los peores momentos de mi vida, he salido renacido y más fuerte. Los que me conocéis y leéis desde el 2005, lo sabéis.

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Rafael Fernández (Rey del Cosmos)