¿Vale la pena ser escritor?

 Este soy yo.

Este soy yo.

 Mis “negritos”.

Mis “negritos”.

Hoy estaba cocinando un caldero entero de “negritos”. No sé si conocéis esa legumbre: habas pero pequeñitas, de color negro. Me estaba haciendo un caldero entero no porque coma tanto, sino para no tener que cocinar durante 3 días seguidos. Cocinar es genial pero me quita mucho tiempo: quiero terminar de una vez mi novena novela. No quiero que 2018 pase en la historia de mi vida como el año en que no publiqué ninguna novela por el trauma de mi divorcio. Me he esforzado muchísimo en minimizar los daños de ese dolor en mi vida. Creo que lo he hecho bien (aunque he pasado por momentos muy patéticos) pues ni he caído en una depresión ni vivo en la calle ni estoy solo en la vida ni me he llenado de odio ni resentimiento ni he engordado. Estoy supersano y, los que me ven, dicen que estoy mejor que nunca y las que me ven, se enamoran de mí en el acto :D La verdad es que quizás, por lo que sufrí en la infancia, soy un tío muy, muy fuerte psicológicamente y puedo con todo. Me falta terminar “Doctor Mente” para darme un 9 a esta prueba que me ofreció la vida.

Lo que os iba a contar, hasta que comencé a desvariar y a echarme merecidas flores, es que mi plan para los siguientes días es escribir, escribir y escribir mientras como negritos con arroz cuando tenga hambre, tomo café y suena musiquita tranquila de fondo a la vez que, fuera, hace frío y llueve. En ese momento, cuando me visualicé metido en casa, sin salir, escribiendo, pensé:

—¿Vale la pena dejar de vivir para quedarse en casa escribiendo?

Justo en ese momento, El Rey del Cosmos, por medio de una lectora y un rayo cósmico ultraviolento, me mandó este mensaje por el Messenger:

cual de los dos.jpg

Es una bendita lectora de algún lugar de España con Metro. Hace unos días pilló “Prostituto de Extraterrestres” y “20 Polvos - Edición Especial”, por eso le pregunto. Como respuesta me mandó una foto del libro que decidió leer primero:

 La foto que me mandó la bendita lectora.

La foto que me mandó la bendita lectora.

Al ver la foto, se me saltaron las lágrimas de emoción. Esto de llorar de felicidad es algo que hago mucho, últimamente. De felicidad pura. El Rey del Cosmos sabe bien que una de las razones por las que antes me hice esa pregunta, “de si vale la pena escribir”, es porque mi anterior novela: “Prostituto de extraterrestres” no tuvo el éxito que yo creo merecía. Es cierto que fue la que más rápido se vendió... ¡en dos semanas 500 ejemplares! Lancé la segunda edición enseguida y vendí 150 ejemplares más, en un chasquido de dedos. Desde entonces, se sigue vendiendo pero a goteo: uno o dos ejemplares cada semana. Algunas semanas, uno al día… Me decepcioné. De verdad que creo que es mi mejor libro: una caricatura bestial a la España en la que vivimos. Si este libro lo hubiera escrito alguien famoso que publicara cada día en El País, estoy seguro que sería un superventas. Pero lo escribí yo, un escritor que se autopublica, underground, al que conocen muy pocas personas. Así que he de conformarme con un goteo de ventas y dar las gracias de corazón a la vida por poder comer negritos.

No obstante, el mensaje de la lectora me dio la respuesta de si vale o no ponerse a escribir:

1.-Si eres escritor de verdad no hay opción. Si tienes eso por dentro, es inevitable que te pongas a escribir. Puedes estar un tiempo sin escribir, llorando o festejando. Pero tarde o temprano lo que buscas es un lugar tranquilo, si puede ser que esté lloviendo fuera, para sentarte a escribir durante días. Da igual lo que tengas que sufrir, el precio que has de pagar o a quien tengas que matar para ponerte a escribir.

2.-El Rey del Cosmos puso en la Tierra a los escritores para entreteneros en el Metro tras salir de un curro. Para haceros olvidar, mediante la risa, la emoción o el drama, un problema cuando estáis en un hospital o en una mala época en la vida. Para poneros en la cabeza el valor necesario para empujaros a tener una vida mejor cuando no lo decidís vosotros solos: con una idea, con una historia, una frase que, de pronto, sólo vas a entender tú y que dará sentido a lo que necesitas hacer pero no te atreves.

En definitiva: tengo que pasar tres días comiendo negritos y escribiendo.

Punto.

Si no lo hago, estoy traicionándome y, El Rey del Cosmos, me enviará las 10 plagas de Egipto a mi cabeza. Por huevón. Por vago. Por traicionar el orden del Cosmos. Todos estamos en la Tierra para algo más que para masturbarnos e ir al Burguer King. O eso creo.

Rafael Fernández (Rey del Cosmos)