Disculpas (a los lectores de Doctor Mente)

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Acabo de afeitarme para sacar la cara de tonto que tengo sin barba. Así no quedo con nadie. Me afeito cuando quiero obligarme a encerrarme en mi casa para terminar algo. No me gusta mi rostro sin barba. Me veo cara de gilipollas. En cambio, con barba me vengo arriba: me creo un escritor sexy e interesante. Mi barba tarda dos semanas en salir. Espero que dentro de dos semanas, tenga casi terminadas las páginas que me faltan por escribir de “Doctor Mente”. Si no, volveré a afeitarme.

Pido disculpas a los lectores que esperaban recibir mi novena novela en octubre, tal como yo había planeado. Como sabéis (aunque muchos creían que era un cuento publicitario, no sé quien se creen que soy para jugar con un tema así, se nota que no me conocen en la vida real) me he separado de mi esposa y este mes, firmaremos los papeles del divorcio.

He pasado los 3 últimos meses muy triste, encerrado en un despacho que alquilé para no pasar tanto tiempo en casa, con ella, para ver si la distancia solucionaba nuestros problemas. No sólo no pasó eso, sino que se incrementaron hasta conseguir que nuestra relación estallara por los aíres. Me he pasado 3 meses hundido, solo. Sin amigos y sin poder casi trabajar. Sin concentrarme. Desequilibrado. frágil. Intentaba terminar “Doctor Mente”, centrarme. No podía ni contestar un email. Sólo lloraba, pensaba, reflexionaba, paseaba, me machacaba haciendo deporte durante horas para luchar contra el dolor que me producía haber malgastado tantos años, haber metido tanto esfuerzo en una relación de pareja para, finalmente, descubrir que somos incompatibles. Entendí esa escena de Forrest Gump en la que sale corriendo y cruza los EE.UU. de lado a lado, sin parar. Hacer deporte como un loco me ayudó a no dejar espacio para la tristeza. Ya no tengo papada ni barriga ni tetas caídas. Me he hecho fan de la comida sana. La verdad es que ya no me da vergüenza mirarme en el espejo sin camisa. Eso es lo único bueno de estos 3 últimos meses.

He estado viviendo de mis ahorros y de las ventas de mis ocho novelas. Han sido como 3 meses de vacaciones en el infierno.

La última semana de septiembre me dije que ya estaba bien. La oficina no tenía ventilación, ni cocina, tampoco podía ducharme. Me analicé. Estaba viviendo como un homeless para auto castigarme por haberme atrevido a romper mi relación. Estaba viviendo así esperando que alguien me viniera a “salvar”. No venía nadie. Soñaba con que una chica del Tinder o una lectora apareciera de la nada y viniera para abrazarme y decirme que me fuera con ella, que ella se encargaría de todo. Que me amaba. Que el amor que yo siempre he deseado encontrar existía. Por supuesto eso no pasó. Si alguien lo hubiera hecho me hubiera tratado de casar con ella. El amor es una ilusión: un día despiertas y descubres que te has estado comportando como un gilipollas.

Echaba de menos estar con mis animales. Abrazar a mi ex, charlar. Iba a mi antiguo hogar para ducharme, cocinar algo, pasear a Anais y veía a mi ex. Verla, me hundía aún más en la tristeza. A ella tampoco le sentaba nada bien verme. Es una persona maravillosa pero el amor se nos terminó.

El día 20 de septiembre dije que no podía seguir así ni un día más. Decidí ser, yo mismo, esa chica que soñé que venía a salvarme. Me pinté los labios y decidí irme para siempre de la aldea donde tenía el despacho: que estaba a 5 minutos caminando de la casa de mi ex. Para colmo el frío iba a empezar a llegar a la zona, por ahí hay heladas y cae nieve. Vivir en el despacho se iba a convertir en una yincana de supervivencia. Contacté con un agente inmobiliario, me quedé con el primer ático que me enseñó. Sinceramente me pareció la casa que me había estado esperando siempre. Es un ático grande, de dos pisos, con tres terrazas. Sin amueblar. Me siento tan bien en él que es cómo si hubiera nacido aquí: como si me hubiera ido de viaje y por fin hubiera regresado a casa.

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Ahora vivo en algún lugar de Valencia. No voy a decir el lugar porque no quiero que nadie venga a verme. No quiero volver a desear ni ilusionarme con que alguien va a venir a “salvarme”, con que tengo un montón de amigos que me van a sacar en volandas de mis putos problemas. Necesito renacer. Escribir una obra maestra.

Ya estoy trabajando. Estoy solo con “Doctor Mente”. En noviembre, lo tendréis en casa. Siento muchísimo la demora pero a cambio prometo daros mi mejor novela. Prometido. Espero que, los que estéis casados nunca paséis por un divorcio.

 Gracias por vuestra comprensión.

 1.- Si compraste “Doctor Mente contra el Huelebragas” en preventa y quieres ver si estás en la lista de “Agradecimientos” correctamente, pincha aquí. Si no sales o sales con un nombre que no te gusta, por favor escríbeme a ezcritor@gmail.com y lo soluciono en un periquete.

 2.-Si quieres comprar la novela en preventa para aparecer en la lista de agradecimientos y animarme a que escriba en este momento de mi vida, pincha aquí. Gracias.

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