María Lapiedra quiere que mienta

 Captura de pantalla del "Sálvame" de ayer viernes.

Captura de pantalla del "Sálvame" de ayer viernes.

Querido lector:

No sé si te has enterado. Hace unos días tiré de la manta sobre un trabajo de mi pasado que realicé hace más de 7 años. Durante una época de mi vida, en la que lo pasé muy mal económicamente, trabajé como “negro” o “escritor fantasma” para María Lapiedra. Lo conté en una entrevista en exclusiva a Sara Olivo, una gran ex compañera de “20 Minutos”, que ahora trabaja para El Español.

¿Por qué conté esto? Sólo mis lectores sabrán que digo la verdad, los que conocen mi alma, mis traumas infantiles gracias a los libros protagonizado por Sigmundo, mi alter ego ficticio, o por los 10 años que llevo escribiendo blogs. Para el resto, seré un aprovechado.

Sólo los que leyeron mi libro infantil, “Yoyito el espantapájaros y la gallinaka de los huevos de oro”, publicado hace años, sabrán que mi posición no es fingida. Sé que una de las peores cosas que le puede pasar a un niño es que sus papás se divorcien. Los niños quedan indefensos, le pueden pasar cosas terribles. Y, aún peor, es que sus padres saquen toda la mierda doméstica por televisión, amante incluido, siete días a la semana desde hace meses.

Por eso escribí "Yoyito" y lo puse enterito, gratis, en la web. Para que lo lea cualquier niño que esté viviendo el divorcio de sus padres. Para ayudarlos. Por eso di esa entrevista. Si escribía un mensaje a María Lapiedra iba a pasar de mí como la mierda. En cambio, si contaba en una entrevista, publicada en El Español, el mensaje: “pensad en vuestros niños que están sufriendo por vuestro comportamiento” le llegaría de forma brutal. Lo conseguí. En el “Sálvame” de ayer viernes por fin comenzó a hablarse de que las víctimas de todo ese circo: unas niñas de 6 años.

Desde ayer tengo decenas de mensajes de la producción de Sálvame. Quieren que vaya la semana que viene al programa. Les dije que no me interesaba. Tengo trabajo, estoy retrasado con “Doctor Mente” porque aún no tenemos casa para mudarnos y he tenido problemas matrimoniales (ya superados). Ir a Sálvame me va hacer perder tiempo y dinero.

Sin embargo, María inició el programa llamándome mentiroso delante de la gran audiencia de ese programa. Dijo que era un mentiroso, un “patético”, un “don nadie”... duras palabras... si vinieran de otra persona que no fuera María Lapiedra.

Momentáneamente indignado, pensé ir a Sálvame para demostrar reálmente quien es la persona patética y la mentirosa. La que pide a gente que trabaje para ella y luego, cuando terminas el trabajo, no te paga. Sin embargo, segundos más tarde sus palabras no me importaron, iba a dejarlas pasar. Mi mensaje ya había sido difundido: en ese programa de Sálvame comenzaron hablar de las verdaderas víctimas de esta situación: las niñas.

Mi misión estaba cumplida. Mis seres queridos saben que digo la verdad, que soy el autor de los libros que ella firma, que graba a famosos en la cama. Las palabras de María no me pesaban.

Iba a dejarlo pasar todo... hasta anoche. De pronto, a eso de las 3 de la mañana, María le pide a un amigo que tenemos en común que me haga llegar una advertencia. Con gran apuro, ese buen amigo, me transmite, en un texto escrito, lo que ella ha dicho. Este es el mensaje que María Lapiedra me hizo llegar anoche:

 “Si no dices en El Español que te lo inventaste todo porque eres un don nadie y necesitas de mí para salir en la tele o los medios te denuncio y te voy a pedir 300.000 euros mínimo”.

Si hay algo que no soporto en la vida es cuando alguien con dinero (ganado por vivir del cuento) quiere pasar por encima de un trabajador humilde que se lo trabaja día a día.  Yo he salido de la pobreza extrema, de la calle, de vender mis libros a la salida del Metro mientras otra gente se reía de mi pobreza. Yo nunca se la he chupado a un famoso para salir por la tele:

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María, con su poder económico, está tratando de aplastar a alguien que dice la verdad. Digo “aplastar” porque si yo fuera un cobarde y saliera en El Español accediendo a su mensaje, mintiendo, diciendo que me lo inventé todo, ese sería el fin de mi carrera. Tras tantos años trabajando para levantar la cabeza y hacerme un nombre, perdería a todos mis lectores y clientes. Sería señalado por mis amigos como una rata asquerosa que hace cualquier cosa por salir en un periódico.

Esto ya no va de salir o no en Sálvame. Esto ya no pertenece al cotilleo ni mundo rosa. Esto es un delito, un ataque a un trabajador al que humilló en su momento. Esto es el pan nuestro de cada día. María ha tocado algo que no debió tocar en su vida. Ha cruzado una línea que, en mi presencia, no cruza nadie. Aplastar al pequeño, abusar del trabajador, querer aplastarlo con una bota, valiéndose de que tiene más dinero que cualquiera. Totalmente asqueroso. Y parece que se lo ha hecho a más gente si son verdad los emails que me están llegando.

Cuando veo que algo así pasa, mis traumas toman protagonismo en mi ser. Me fortalezco infinitamente. Una voz habla dentro de mí: “No te dejes pisotear por el dinero, por el miedo o los abusos.  No dejes que un abusador pase por encima tuya”.

Mi personaje literario de "20 Polvos-Edición Especial", el verdugo del martillo vengador, renace.

Me va a tocar enseñarle a María Lapiedra, con toda la elegancia y educación que ella no tiene, cómo es el mundo del trabajador.

Permaneced atentos.

Rafael Fernández (Rey del Cosmos)