¿Dónde estoy? ¿Qué diablos me está pasando?
 Estos días me siento como Walter White en el capítulo final de Breaking Bad.

Estos días me siento como Walter White en el capítulo final de Breaking Bad.

Estos días ando como un loco caminando por el desierto. Pero amo la locura de la vida: esos flamantes días en los que te levantas de la cama pensando que, ya no sólo ese día, sino que te sabes más o menos de memoria cómo va a ser el resto de  tus días y, de pronto, la vida te da una hostia y te dice:

—¿Ah, sí? ¡Pues toma! ¡Para fuera!

Me divorcio. Eso no entraba en mis planes. Para nada. Llevábamos en crisis más de un año y medio, intentando con todas nuestras fuerzas superar o ignorar nuestros problemas de convivencia. De verdad que ambos confiábamos en que lo íbamos a arreglar, que podríamos poner otro parche a nuestro barco, que se llenaba agua, para seguir un poco más.

No lo conseguimos. Ninguno de los dos tiene la solución necesaria. Ya no tenemos más amor que darnos: sólo respeto y amistad eterna.

Llevo 28 días viviendo en una oficina. Solo. Prácticamente sin hablar con nadie. Sí. Lo sé... Tengo un montón de lectores y amigos con los que podría hablar pero... ¿cómo abrirme y contar todo lo que necesito ante buenas personas que no conozco casi, casi de nada? Los que habéis leído mis libros lo sabéis todo de mí. Pero... ¿y yo de vosotros? No sé crear, de pronto, esa conexión de amistad y confianza con cualquier persona que me diga:

—“Soy tu amigo ahora mismo. Cuéntame. Quiero escucharte”.

Así que empecé a hacer unos videos sobre mi divorcio para desahogarme. Unos videos mudos. Me sirvieron y me sirven para no sentirme tan solo. Para “hablar”un poco con vosotros. Para reírme de mí mismo. ¿Os gustan esos videos?

Pues a partir de hoy sólo se pueden ver desde mi página de Pantreon... ¿Por qué?

1.-Son videos muy personales. Ya visteis el capítulo 7, por ejemplo. No me apetece que cualquiera me vea llorando o sufriendo. Hay trolls, gente que me odia pero que me sigue día a día desde hace años disfrutando de mi dolor. Gente a la que le traigo sin cuidado y sólo quieren divertirse a mi costa. Gente que me lee siempre pero que nunca me ha comprado un libro o apoyado en mi pasión creativa, que ellos disfrutan y de la que se nutren. Para esa gente esta difícil parte de mi vida está cerrada. Normalmente me importa un bledo las palabras de los trolls pero es que ahora ando muy, muy, muy flojo. Además, los siguientes videos van a ser más personales y privados.

2.-Divorciarse, además de tristeza, trae muchos gastos. Necesito pasta para mudarme de la oficina a una casa normal en la que poder vivir con mis animales.

 

¿Qué os ofrezco? Te va a gustar:

 

1.-Una creación artística sin precedentes.

2.-Presenciar en directo mi derrumbe, mi día a día y (espero)  futuro renacimiento. Estaréis en, primera línea, dentro de mi cerebro y corazón.

3.-Dos videos exclusivos a la semana. 8 al mes. Mínimo. Pero ya sabéis que siempre doy más de lo que prometo.

4.-Textos/relatos/confesiones/curiosidades de mi nueva vida. Mínimo uno por semana. Pero ya sabéis que me encanta escribir y siempre doy más páginas de las que prometo. Textos que os harán reír y pensar y vivir lo que me toca.

5.-Apoyar a, quizás, tu escritor favorito. Para que pueda seguir concentrado, publicando las novelas imposibles que ama crear para ti.

 

¿Cómo accedes a esta parte de mi vida?

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1.-Te haces un "sign up" en Patreon.com. Eso es gratis.

2.-Y luego te subscribes a mi página que he creado en Patreon. Eso no es gratis. Son 9 euros al mes. Los puedes pagar con PayPal o con tu tarjeta de crédito, desde esa página. A mi bolsillo llega el 80%. El mes que deje de interesarte los contenidos exclusivos que te ofrezco, pues te desinscribes y punto. ¡Prueba un mes si eres tan amable! Patreon es una página legal, superconocida, norteamericana. No una página china extraña. Te puedes desinscribir tan fácil como en Netflix.

 

¿Cuánto va a durar ese Patreon?

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Cuando esta mala época termine y me estabilice en una casa normal, este reallity show/videos relatos/poemas, terminarán. Yo creo que no duraré más de 3 meses en esa oficina. Espero. El invierno is coming y aquí no hay cocina ni calefacción.

 

¿Esto es caro?

 

Quizás ahora piensas que sí. Pero ya verás que no cuando empieces a ver el material secreto que te espera allí (ya está el capítulo 10 de “Diario de un divorciado: El día que decidí divorciarme" el capítulo 11: "Volver a enamorarme" y el 12: "Si eres valiente te pasarán cosas maravillosas", más unos curiosos extras esperándote). Además le estás echando una mano a un creador que te ha entretenido durante años. GRACIAS.

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TE ESPERO EN MI PATREON. CUENTO CONTIGO.

La soledad llegó ayer por la noche y la estoy echando del local
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El local en el que vivo, temporalmente (espero), está al lado de un bar. Entre semana, no hay mucho movimiento. Así que cada noche quedo dormido escuchando los preciosos silbidos que mi  hijo vencejo canta mientras sueña. Pero el viernes noche y el sábado, esa bendita tranquilidad marcha. Ya no puedo dormirme escuchando los sueños del vencejo. Aunque cierro la persiana metálica oigo las voces, las risas de los clientes del bar de al lado.

Esas risas de alcohol, de juerga, me asustan. Desde que era un adolescente.

Proceden de un mundo al que nunca perteneceré. Un mundo semi animal vacío de palabras y conversaciones insustanciales e hipócritas. Un mundo en el que nada vale nada, salvo un gramo o lo que va en el interior de la copa. Un mundo para el que soy algo ridículo: un escritor que sólo quiere a su lado sentimientos verdaderos y sueña con escribir un libro que le guste a todo el mundo. Quién me creo que soy. Esas risas, esa gente que acude a los bares son el 99,9% de las personas que me rodean. Por eso me siento tan solo. Soy de este mundo pero al ver como era, decidí excluírme de él.

Encerrado en el local, con la persiana bajada, escondido, en silencio, me siento como el protagonista de “Yo soy leyenda”: ese científico que ha de ponerse a salvo de los zombis asesinos cada noche. Y, aunque rechazo ese mundo, aunque sólo tendría que ponerme una camiseta limpia, subir la persiana, dar unos pasos e invitar a alguien a una copa para convertirme en su mejor amigo o amiga, durante una noche, gracias a mi palabrería y el buen rollo que sé desprender cuando me apetece, paso. Jamás lo volveré a hacer en mi vida. Me sentiría tremendamente triste tener que fingir, tener que mentir disfrazado de alguien que no soy para no pasar una noche solo o echar un polvo. No quiero volver a actuar en el plató de la vida. Por lo menos esa gente que ríe, con esas risas que a mi parecer están muy cerca del llanto y de la desesperación, no están solos. Están con quien necesitan: hablando un idioma común que me niego a asimilar. Están con seres de su misma especie.

Yo, eso no lo he conseguido y posiblemente no lo consiga jamás. Algo está "mal" dentro de mí. Algo que no quiero arreglar porque la solución, transformarme en uno de ellos, no la quiero por nada del mundo. Creo que ser lo que soy es lo correcto para mí. Lo único que me falta es ser más indestructible. Aún más indestructible.

No pensé que el primer ataque de la soledad, esa serpiente venenosa que me hace temblar,  consiguiera colarse tan rápidamente dentro del local y reptara hasta llegar a mi cama. Pensé que estaba inmunizado contra el dolor de la soledad por mucho más tiempo.

Quizás porque hay un hueco dentro de mí que siempre he soñado que otra persona, como yo, rellene. Quizás es hora de que me lo rellene yo solo, dar con el método, para dejar de sentir el dolor y desamparo que causa la soledad. Quizás es hora de cerrar, mucho mejor, la persiana del local.

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¿Alatriste no echaría una mano?
 Hay gente que vive muy bien y no necesita de nadie. Brindo por vosotros, majetes.

Hay gente que vive muy bien y no necesita de nadie. Brindo por vosotros, majetes.

Hay cosas que no entiendo de este nuevo mundo que de pronto llegó. Cada día, trato de abrir los ojos, reciclarme no sea que llegue el momento, me mire al espejo y no sólo me vea viejo por fuera, si no también por dentro. Más que viejo: carca, casposo. Lo de viejo es inevitable y hasta precioso porque tiene su aquel que tu cabello se convierta en plata. No obstante, lo de vivir en el tiempo actual con un pensamiento antiguo es doloroso, enfermizo, de desubicados.

No entiendo al movimiento feminista (a ver si alguien me lo explica en los comentarios) cuando, por ejemplo, hablan del derecho de poder volver a casa caminando vestida con una minifalda, en la madrugada, sin sentir peligro. No les entiendo porque cada noche, salgo a pasear con mi perra, a eso de las 3 de la madrugada y, si se me pone un hombre detrás ( o peor, un grupo de hombres en silencio... que al final sólo van camino del trabajo) también estoy alerta, inseguro. A mí, sin minifalda, también me puede matar, robar o violar una manada. Vivimos en un mundo en el que existe la maldad y la violencia. Es parte de nuestra naturaleza y sociedad, tristemente. El día que alguien pueda extinguirlas, no creo que sea gracias a un movimiento de género, sino más bien espiritual, allá por el año 5.000, cuando sea completamente habitual viajar a otros planetas y hablar con seres de otras galaxias.

Me encanta (salvo cuando juzgan y apedrean injustamente, como a Woody Allen o el caso Torbe, en España) cuando el movimiento del #metoo señala a un depredador sexual y le quitan el trabajo, la posición económica y el estatus social. Sí que reconozco que los hombres nos hemos permitido unas licencias, ante las mujeres que nunca debimos de tomarnos. El hombre que esté libre de culpa que me tire la primera piedra.

Sí entiendo al movimiento feminista y a las pequeñas minorías cuando solicitan a la RAE un lenguaje inclusivo, por mucho que la letra T de dicha academia se eche las manos a la cabeza y grite "¡Qué barbaridad, caballeros, qué barbaridad!". Me costó mucho tiempo y esfuerzo entenderlos. Pero estoy al 100% con las minorías que piden el cambio.

Entiendo, así me lo enseñaron en la escuela, que el uso del genero masculino en la lengua incluye a todos los géneros, a todo tipo de persona. Todos somos todos. Desde el punto de vista del conocimiento, no hace nada de falta eso de “todos, todas y todes”, en el orden que sea. Pero me cago en dios. Recuerdo al inigualable Gabriel García Márquez ¡Quién pudiera escribir realismo mágico como él! En 1997, en el Congreso Nacional de la Lengua Española habló sobre el inmenso poder que tiene la palabra. Vale la pena ver el video:

“Nuestra contribución no debería ser meter a la lengua en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros formativos para que entre en el siglo XXI como Pedro por su casa. Humanicemos sus leyes”.

Humanicemos sus leyes.

Es cierto que no se necesita el “todes”. No es lógico. No hace falta... No hace falta para ti, para mí, que somos hombres y todo está hecho a nuestra imagen y semejanza. ¡Todo es tan cómodo para nosotros! ¿Pero y si hay más personas en el mundo a quién sí que le hace falta aunque sea de forma temporal? ¿Por qué la RAE no puede unirse a algo bonito, a algo humano y vivo? ¿Por qué la RAE ha de mantenerse al margen y no echar una mano, en este momento histórico para que las minorías se sientan incluidas en la sociedad? Creo que las organizaciones, las sociedades que tienen verdadero poder son las que más deberían de echar una mano a quien lo necesite. “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad” reflexionaba ese héroe de comic ante la dramática muerte de su tío Ben. Señor Reverte... ¿Su héroe Alatriste no echaría mano? Yo creo que sí.

No echar una mano, cuando se puede, es de mamonazos e insensibles. De arrogantes y psicópatas.

Imagina que eres trans. Imagina todo lo que sufres por lo que sientes en tu interior, en el colegio, en la calle, en las relaciones. Por la incomprensión. Eres un bicho raro para un montón de gente. Tienes que vivir con eso cada día, cada segundo.

De repente, un día la RAE acepta el “todes”. Los funcionarios y políticos comienzan a utilizarlo desde los ministerios y organismos públicos. Lo escuchas, día tras día. Los que te rechazan lo escuchan, día tras día. Comienzas a sentirte un poco más parte de la sociedad. Ellos también lo sienten. Es sólo un granito de arena, o quizás un puñado, pero ya es algo. Por supuesto hay otros caminos mucho más importantes para que estas personas se sientan mejor en el día a día. Por supuesto: que se sientan mejor en los campos que requieren no es sólo tarea de la RAE. También es un trabajo personal, psicológico, de educar a la sociedad, etc. Pero... ¿Por qué la RAE no puede ayudar? ¿Por qué pueden realizar cambios incomprensibles a la lógica como normalizar que no se acentúe “sólo”(cuando es necesario), incluir el “descambiar” (para cambiar una compra) y no incluir el “todes” en el puto diccionario? ¿Quién es el tonto, inhumano, aleatorio, demente y casposo que dirige la RAE? ¡Díganmelo, que me lo cargo!

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