Eugenia (Asturias) - 20 Polvos, El peor amigo del mundo.

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Te compré el libro de "20 polvos - edición especial", y dentro de tu generosidad, me regalaste también el de "El peor amigo del mundo". Tal y como te prometí, te compraré el resto de tus libros cuando mi situación económica me lo permita, ya que admiro que te dediques a tus lectores de esta manera y que escribas sobre lo que te apetece sin pensar en el qué dirán los demás.

Entrando ya en materia, decidí empezar por "El peor amigo del mundo", ya que había leído en otras críticas que por fin tus lectores entendían el comportamiento de Sigmundo gracias a este libro, de modo que preferí partir desde un conocimiento mayor del personaje. Me lo pulí en una sola noche, así que imagínate si me gustó. Cuando una historia me gusta, leo compulsivamente hasta que la acabo o hasta que tengo los ojos a punto de llorar sangre. Gracias a dios fue el primer caso.

Sentí empatía por Sigmundo, es una historia dura, y una vez leído el siguiente libro ("20 polvos"), puedo añadir que necesaria. Lo único que no me gusta de tu estilo, es que usas mucho los dos puntos para marcar las pausas, y yo soy más clásica y estricta con las normas de puntuación. Aun así, aunque al principio me chocaba, enseguida me acostumbré, y, después de todo, Juan Ramón Jiménez escribía siempre con j en vez de usar la g cuando correspondía delante de -e, -i porque le parecía que así debería ser. Podría decirse que lo de los dos puntos es tu toque personal. También se te coló alguna pequeña errata, no recuerdo si cosa de acentuación o qué. Un mal menor en cualquier caso. La cuestión es que tienes talento, todo lo demás se pule con el tiempo, y no dejan de ser fallos insignificantes.

A pesar de que la infancia de Sigmundo me removió por dentro y me dejó una sensación de malestar, me encantó el libro por tu capacidad de transmitir.

Ahora pasemos a "20 polvos - edición especial": este libro es mucho más ameno. Lo leí en dos noches porque ya tenía los ojos resentidos de leer la noche anterior "El peor amigo del mundo". Por más que me habría gustado terminarlo en una vez, tuve que darles un descanso a mis pupilas.

Es difícil hablar bien del libro siendo mujer, cualquier feminazi, como diría Sigmundo, se echaría las manos a la cabeza si viera a una mujer halagando al autor de semejante libro, pero es que yo no soy una feminazi y veo lo positivo de Sigmundo: hay muchos hombres así, de modo que no está de más sacar un par de lecciones y aprender a ser precavidas. Es más, creo que toda mujer debería leer las aventuras y desventuras de Sigmundo, y en vez de criticarlo, repasar su conciencia a ver si es tan lista como se cree.

Está claro que el protagonista no es un ejemplo a seguir, pero toda buena feminista, que no feminazi, sabe que el feminismo empieza por una misma y por el resto de mujeres antes de intentar cambiar a los hombres. Además, aunque no haga gala durante todo el libro y todos los comentarios de ella, Sigmundo sí que tiene conciencia. No mucha, pero la tiene. Yo me quedo con lo positivo, si bien es cierto que en algún momento me daban ganas de darle un buen bofetón a Sigmundo, no lo niego, pero así es la literatura: los escritores tenemos derecho a romper con lo moralmente aceptable, ser irrespetuosos y hablar sobre las mayores barbaridades, y también a dar ejemplo a los lectores, pero sólo si nos apetece, ojo, no hay ninguna norma que nos obligue a ser un ejemplo a seguir por nosotros mismos o por nuestros personajes.

Lo mejor de Sigmundo, es que quien quiera puede leer entre líneas. Tal vez yo vea buenas intenciones donde no las hay, pero también es posible que otros vean malas intenciones donde el trasfondo es todo lo contrario. Ante la duda, me quedo con mi propia interpretación. Siempre se ha dicho que ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos. Y encima el cabrón es gracioso.