Juanjo (Argentina) - 20 Polvos

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“Hace un par de meses entré a Facebook y vi una publicación del afamado escritor Rafael Fernández en la que invitaba a unas “porras”. Por el contexto entendí que se trataba de una apuesta. Había que adivinar el resultado del partido de fútbol Barcelona vs Real Madrid. El ganador recibiría un ejemplar de la novela “20 polvos” en su casa. Me emociono. Es mi oportunidad.

Veo que casi nadie ha comentado aún, lo debe haber publicado hace unos segundos. Pienso rápido. Messi juega en el Barcelona así que va a ganar este equipo. No creo que metan muchos goles (desconocía totalmente que estos equipos habían tenido en el pasado resultados del tipo 5 a 0). Arriesgo un 2 a 1.

Nunca antes había mirado un partido de fútbol europeo, nunca. (Miro fútbol cada cuatro años para el mundial). Ese domingo (?) nos sentamos con mi esposa a mirarlo después de almorzar. La pasamos bárbaro, alentando y gritando. Cuando el partido se puso 2 a 0 en favor del Barcelona, empezamos a alentar al Real Madrid. Cuando en el último minuto llegó el gol que selló el resultado gritamos como locos con los brazos en alto. Habíamos ganado la porra.

El libro se hizo esperar. Debe haber llegado unas cuatro semanas (o más) después de que fue enviado. Esto me atemorizó, compré en pre-venta Prostituto de extraterrestres y temí que ninguno llegara nunca a mi casa en el culo del mundo. Por suerte llegó. Como ya había leído un adelanto en la web, arranqué en libro en la página 45. En la página 44 hay un a foto a página completa de un coito entre una rubia y (presumiblemente) el autor. Fuerte. Si hay algo que le sacaría al libro son algunas fotos, no todas, pero si las que son tan explícitas. Opté por “intervenir” el libro con algunas calcomanías (ver fotos).

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Confirmo lo que muchos lectores dicen, la novela es verdaderamente adictiva. Tengo que decir que me gustó mucho más la primera parte (Diario secreto de Fuerteventura) que la segunda (Diario secreto de Madrid): la historia de Sigmundo y su vecina y Sigmundo con la empleada doméstica marroquí. En la segunda parte me pareció que había varias historias de relleno o descolgadas, que entre los capítulos no había una continuidad tan suave como sí la había en la primer parte. Entiendo que estas historias de encuentros sexuales son una marca distintiva del autor, pero considero que está para más, por ejemplo, sus historias de viajes en el tiempo son muy superadoras. Tal vez no se trate de una cuestión de temas sino de una cuestión de tiempos, de maduración. Deberé comprar “El comedor de coños” y leerlo para comparar.

De todas formas, lo mejor de la novela, en mi opinión, está en la segunda parte, con lo que se equilibran las fuerzas, y es el capítulo 17. No digo más.”

Foto y textos: del escritor Juanjo Conti