CAPÍTULO 6
“MÁS CABOS SUELTOS”

John Lennon y Paul McCartney volaban, en secreto, desde Liverpool hasta la casa del Sr. Tarareador, en San Francisco. El Sr. Tarareador les tarareaba uno o dos futuros clásicos. Más tarde, en la habitación del hotel, John y Paul la “recomponían” con sus guitarras y talento. Por último, en el estudio, el productor George Martin terminaba de “fabricar” el éxito seguro.
La tarde en que el Sr. Tarareador iba a tararearles “Yesterday”, John Lennon estaba fuera de si: fumando marihuana, borracho y disfrutando del sexo con dos alegres jovencitas en la habitación del hotel en el que se hospedaban. Paul decidió no faltar a la cita. Acudió a ver al Sr. Tarareador solo, traicionando lo pactado con John de que ninguno de los dos acudiría jamás a aquella casa en solitario.

—Esta canción, “Yesterday”, pertenece a un pobre hombre de Pensilvania aficionado a tocar la guitarra de vez en cuando —indicó el Sr. Tarareador—. Su mujer le abandonará dentro de unos cuantos años. Si la estrenas ya, esta vez no tendrás que preocuparte por “los cabos sueltos” pues, como te digo, esta canción ni siquiera ha sido pensada aún. Esta canción va a hacerse tan popular que es imposible que ese hombre no la escuche en algún momento antes de que su tristeza le pida que se siente para dictársela. Un día de estos, escuchará este superéxito por la radio junto a su esposa sin saber que él iba a ser quien lo compusiera para ella.

El Sr. Tarareador comenzó a cantar “Yesterday”. La canción era demasiado buena y las oportunidades las pintan calvas. Paul —repleto de codicia— registró esa canción esa misma tarde, sólo a su nombre. No importó que, tras el monumental cabreo de Lennon, se publicara en el disco “Help!” firmada por los dos. La voz se había corrido: todo el mundo sabía que el verdadero autor de “Yesterday”, la canción con más éxito de “The Beatles”, había sido compuesta en solitario por Paul McCartney. Esta traición originó la primera de las muchas discusiones que provocarían que la banda se disolviera en 1970.

Fue tras la disolución de “The Beatles” cuando John Lennon se presentó en la casa del Sr. Tarareador y le ofreció diez millones de dólares a cambio de una canción que lograra sobrepasar el superéxito de “Yesterday” .

—Quiero una canción que demuestre al mundo que soy mejor compositor que Paul McCartney —le pidió Lennon.

—De acuerdo —accedió el Sr. Tarareador sin pestañear—. Será la última canción que tararee. Después desapareceré para siempre. La he guardado para el final porque es la mejor de todas. Es una canción que se convertirá en un himno mundial, sólo sobrepasado por el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven. Se titula “Imagine” y está compuesta por un tal Mark David Chapman que vive en la calle Leelistraat nº9 de Texas. Harías bien en matarlo. Nunca se sabe lo que puede pasar con estos cabos que quedan sueltos.

Tras recibir el dinero, el Sr. Tarareador comenzó a tararear “Imagine” y Lennon a llorar de emoción. Cuando terminó, a modo de despedida, el Sr. Tarareador le indicó:

—Grábala con el piano y todo irá bien. Fue un placer trabajar contigo. Adiós.

El tema “Imagine” fue producido por Phil Spector y apareció publicado por primera vez en 1971. Lennon tenía unas fuertes convicciones antireligiosas, antinacionalistas y anticapitalistas que le empujaron a modificar la letra original de la canción, para ponerla al servicio de su ideología. Quizá, por los cambios en la letra, la canción no se convirtió en un superéxito ni en un himno para la humanidad hasta que el verdadero autor de la composición ajustó cuentas con John Lennon.

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El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman esperó a John Lennon fuera de un edificio de apartamentos donde el artista se hospedaba. Cuando el cantante apareció, Mark le disparó cinco veces, alcanzándole cuatro en la espalda. Lennon cayó al suelo fulminado. David Chapman no huyó. Permaneció al lado del cuerpo agonizante de Lennon, viéndolo morir, hasta que fue arrestado por la policía. Mark David Chapman no dudó en declararse culpable del asesinato.

—¿Por qué ha hecho esto?

—Porque él robó “Imagine”, mi canción —contestó al policía

—Robó mi gloria. Pero matándolo, la he recuperado. Ahora voy a ser tan famoso como él.
...

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En 1999, el músico George Harrison salvó su vida, in extremis, tras ser atacado dentro de su mansión situada en las afueras de Londres. Un hombre trató de apuñarlo. El agresor, Michael Abram de 33 años, fue reducido por el propio Harrison y su esposa, la mexicana OliviaArias, que resultó herida en el ataque. Michael Abram tenía sus facultades mentales gravemente alteradas. Su madre confesó que estaba obsesionado con el supergrupo inglés y que no paraba de asegurar que George Harrison le había robado, del interior de su mente, un superéxito titulado “Something”

(Recordamos lo que se indica en el capítulo 4 de este libro. John Lennon y Paul McCartney “regalaron “ la autoría de “Something” a George Harrinson para convencerlo en 1969, de que no abandonara el grupo).

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...

—Demasiadas coincidencias —pensó alguien en la CIA.

La CIA abrió una investigación inmediatamente.

Paul McCartney fue el primero en “cantar”.

Después, el ejecutivo racista. No tuvo otro remedio que confirmar la existencia del Sr. Tarareador.

Una semana más tarde, el Sr. Tarareador apareció muerto de un tiro en la cabeza en un hotel de esquí situado en unas remotas montañas de Suiza. Aunque se abrió una investigación la policía suiza jamás logró encontrar al asesino ni descubrir el motivo de la muerte. Su cuerpo fue incinerado. Nadie acudió a su entierro.
La CIA no emprendió ninguna acción legal contra el ejecutivo racista ni contra los artistas que se habían apropiado indebidamente de las canciones que hubieran compuesto, en el futuro, otras personas. Simplemente se les advirtió que si contaban algo de los viajes en el tiempo a la opinión pública o a cualquiera, correrían la misma suerte que el Sr. Tarareador.

Leer capítulo 7